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viernes, noviembre 18, 2011

El Código Penal está para cumplirse.


Artículo 284: “Se impondrá la pena de prisión de seis meses a dos años” a quienes “intentaren alterar los precios” de “títulos, valores o instrumentos financieros” o “ dieren órdenes de operación susceptibles de proporcionar indicios engañosos sobre la oferta, la demanda o el precio”. Artículo 285: “Se aplicará la pena de prisión de cuatro a seis años” y una “multa del triple” de lo ganado cuando “los sujetos se dediquen de forma habitual a tales prácticas abusivas”, “el beneficio obtenido sea de notoria importancia” o “se cause grave daño a los intereses generales”.

La ley no es nueva: lleva en vigor varios años, aunque está casi sin estrenar. Aún está por llegar la primera condena relevante por especulación financiera o uso de información privilegiada en España. Sólo se ha usado para casos muy menores, como el de un parado de 26 años que se hizo pasar por un directivo de una empresa en un foro de bolsa para calentar una cotización. ¿Son todos los grandes inversores honestos e inocentes o es que nuestra policía es tonta?

Un suponer, algo utópico: ¿qué pasaría si la Fiscalía se tomases esta ley al pie de la letra y abriese una investigación sobre la escandalosa subida de la prima de riesgo española de estos días? Hay al menos tres indicios para sospechar de un delito “habitual” de “notoria importancia” contra “los intereses generales”.

El primero: que ya es casualidad que la prima de riesgo se dispare siempre en la víspera de cada subasta de deuda pública (cuando algunos venden a mansalva en el mercado secundario de deuda para hundir el precio y comprar mejor al día siguiente).

El segundo: cómo se comporta el mercado opaco de los CDS (seguros contra el impago), que permiten apostar a la baja contra bonos que no se poseen. ¿Es razonable este modelo, en el que se pueden comprar seguros contra deuda que no se posee? ¿No sería inquietante que alguien pudiese asegurar una casa ajena y ganase dinero si se quema?

El tercero: el papel de las agencias de calificación, que ya se burlan hasta de Francia.

¿Serían igual de agresivos algunos especuladores si el Código Penal se cumpliese a rajatabla?

Escolar.net

domingo, octubre 30, 2011

Sánese quien pueda y estudien los de siempre


Borja María Zallana de los Acebos

(Tintorro Party)


Conforme se acerca el día de las elecciones se van conociendo algunas de las medidas que nos vamos a ver en la necesidad de tomar, cuando descubramos, muy escandalizados, que la situación del país es aún peor de lo que nosotros, pesimistas por naturaleza, podíamos imaginar. Sé que es una representación liberal que ustedes ya conocen, que ya la han visto en Gran Bretaña, en Castilla la Mancha o en Cataluña, pero dado el éxito obtenido de crítica y público pensamos mantenerla en cartel.

Cierto es que quien será el próximo presidente del Gobierno aún no ha dicho esta boca es mía, pero también lo es que en este caso, como en tantos otros, sirve el dicho de que quien calla otorga. De momento, estamos dejando que sean otros, como el consejero de sanidad de la Generalitat de Cataluña, quienes vayan dejando caer ideas mientras nosotros observamos las reacciones de ustedes, nuestros potenciales votantes.

Debo decir que estamos gratamente sorprendidos por la comprensión que están mostrando, lo que nos da ánimos no ya sólo para imitar estas medidas, sino para atrevernos con otras aún más audaces. Que el principal responsable de la sanidad pública de una de las regiones más avanzadas de España, asegure que la salud de los ciudadanos es responsabilidad de cada uno de ellos y no del Estado, sin que se produzca el mínimo atisbo de rebelión popular, refuerza nuestra esperanza en que el pueblo español está más que preparado para una reforma total de lo que para ustedes es estado del bienestar, y para nosotros estado de vagos y maleantes.

En los últimos días, Mariano se ha venido entrevistando con diversas organizaciones de empresarios (lo que nosotros preferimos denominar como “emprendedores”) que no dejan de aportarnos revolucionarias ideas para acabar con la crisis de la economía española. Entre todas ellas destacan las que hacen referencia a la contratación laboral. Huelga decir que el principal problema del país es el paro, y que éste se debe a unas vetustas leyes que pretendiendo defender los derechos del trabajador, no consiguen más que cabrear a los empresarios que prefieren despedirlos antes que aceptar semejante chantaje social. Para que se enteren ustedes ya de una vez: si hay tanto paro en España es porque no se puede despedir a los trabajadores.

Además de facilitar el despido y de aplicar la teoría del consejero de sanidad, Boi Ruíz, de “sánese quien pueda”, estudiamos el “estudien los de siempre”, que vendría a cerrar el círculo de lo que es nuestra filosofía social. La sociedad que proponemos no está basada en entelequias indemostrables, tiene su raíz en la más ancestral historia del hombre. Si hubieran leído un poco, sabrían que el paro era completamente desconocido en el Egipto de los faraones; que la deuda del Estado en gasto sanitario en la Edad Media era un cero absoluto; o que en el siglo XVII las universidades españolas, a las que sólo acudían nuestros antepasados (me refiero a los nuestros que no de ustedes), eran la envidia de Europa. Volvamos a las raíces de nuestro origen humano, para que el árbol de nuestra vieja España vuelva a reverdecer.

miércoles, septiembre 28, 2011

Bipartidismo: manual de uso



Hay alternativas


Tomado de en ca la Barbi, que le ha pedido al economista Alberto garzón que escribiera un post pa su blog explicando estas historias de la economía actual. Buenísimo!

Hay alternativas económicas

          “There Is No Alternative” fue la proclama con la que la primera ministra del Reino Unido, Margaret Thatcher, convenció a la opinión pública de que sus drásticas medidas de política económica eran inevitables. Corrían los años ochenta y Thatcher comenzó el desmantelamiento del llamado Estado del Bienestar, para lo cual se centró en dos tácticas: privatizó el 60% de las empresas públicas y atacó a los sindicatos con la intención de quebrar su poder de negociación. En 1989 caía el muro de Berlin, en 1991 se disolvía la Unión Soviética y en 1992 Fukuyama escribía su famoso libro titulado “El fin de la historia”. El capitalismo había triunfado y ahora gobernaba su visión más radical, en la que el Estado estaba destinado a perder la mayor parte de su espacio. Las ideologías desaparecían (ya no era lógico hablar de izquierda y derecha) y la lucha de clases dejaba de tener sentido (tampoco tocaría nunca hablar de arriba y abajo).

          Sin embargo, en 2007 una gran crisis amenazó con hacer colapsar el sistema al completo, al emerger en el corazón mismo del capitalismo, a la vez que dejó desconcertados a los economistas de las instituciones internacionales. Dudando qué hacer, los gobiernos de toda Europa reaccionaron de forma tímida e improvisada. Hasta que por fin decidieron llevar una estrategia: más de lo mismo, de aquello que habían estado aplicando los treinta años anteriores. Y con esas llegamos a la actualidad, en la que toda Europa ha visto cómo se imponía una ola de medidas que quedaban justificadas por la misma consigna que antaño fraguó Thatcher: “No Hay Alternativa”. Recortes en la sanidad y educación pública, privatizaciones, moderación salarial, ataques a sindicatos, etc. Todas ellas medidas drásticas pero todas ellas también necesarias.

¿O no? Dos observaciones preliminares.



          Lo primero que llama la atención es que tras una crisis que se gesta como consecuencia de la aplicación de unas determinadas recetas, lo que se está recomendando es exactamente la misma medicina. Ningún médico aceptaría esto, pero en cambio sí lo hacen los economistas convencionales.

        Lo segundo que observamos es que estas medidas ya se han aplicado antes en otros sitios. Concretamente en los años treinta en Estados Unidos, en los años ochenta en América Latina, y más recientemente en nuestra vecina Grecia. Ninguna de esas experiencias tuvo resultados exitosos, más al contrario. Sólo se superó la crisis cuando se tomaron las decisiones opuestas: en caso de EEUU se aprobó el llamado New Deal, y en el caso de los países de América Latina se mandó al Fondo Monetario Internacional, y sus recomendaciones, a su casa.



Pero entonces, ¿por qué aplicar medidas que se sabe que no funcionan?



          Quizás la respuesta la encontramos cuando formulamos la pregunta de una forma más compleja. Por ejemplo, ¿qué efectos tienen sobre los diferentes sectores de la ciudadanía estos recortes? Puede decirse, de hecho, que estas medidas sí están funcionando, para algunos, pero a la vez no están funcionando, para otros.

          Si usted es una de esas personas que, si tiene suerte de tener un trabajo, cobra en torno a los mil euros, tiene que vivir con otras personas para llegar a fin de mes y además aspira a que sus hijos tengan una educación primaria, secundaria y universitaria de calidad, entonces estos ajustes lo van a hacer polvo. La reforma laboral le garantizará tener un contrato basura casi eternamente; la reforma de las pensiones le obligará a jubilarse casi a la misma edad a la que está prevista su propia muerte; los recortes en educación proveerán una educación de pésima calidad a sus hijos, amén de que le obligará a endeudarse para pagar los estudios universitarios; y los recortes en sanidad, copago mediante, le harán rezar cada día por no enfermar de gravedad por el bien de sus finanzas personales.

          Si por el contrario usted es una de esas personas que cobra por encima de los cinco mil euros y que tiene acceso a otras fuentes de ingresos (como acciones y otros productos financieros), está de enhorabuena. No podemos decir que la situación previa fuese mala, porque a buen seguro que sus ahorros e ingresos no pagaban impuestos al estar registrados en paraísos fiscales, pero lo que viene será mucho mejor. El Estado lleva varios años salvando la crisis por usted, ya que sus inversiones financieras han sido rescatadas con dinero público y además no parece probable que le vayan a subir los impuestos de los ingresos que sí declare. Si además es usted empresario, o tiene acciones en grandes empresas, podrá aprovechar mucho mejor la “flexibilidad” de sus trabajadores y acrecentar así sus beneficios y dividendos. Pero aún estará más de suerte si resulta que piensa dedicar sus ahorros a invertir en el sector de la sanidad privada, la educación privada o algún sector privatizado. Son sectores con futuro, porque todos esos ciudadanos que no quieran perder calidad tendrán que pasar por caja, su caja.

          No nos equivoquemos. Siguen existiendo las clases sociales y así será por mucho más tiempo. El Estado sólo es el terreno de lucha en el que se cristalizan los diferentes resultados de las batallas, y de momento la mayoría de la ciudadanía, trabajadora y mileurista con suerte, va perdiendo esta guerra. Y cuando se pierde resulta que otros ganan, y esos mismos que ganan imponen sus leyes, su lenguaje y hasta su agenda política (de lo que hay que hablar y de lo que no) para su propio beneficio.

          Hay alternativas, por supuesto que sí. Miles de economistas críticos así lo creemos, pero la misma historia económica nos revela también el camino. No van a anunciar estas alternativas en los grandes medios de comunicación, que son empresas y por lo tanto forman parte de la batalla, pero están en los libros de economía y en los rigurosos artículos que pululan por internet.

          España tiene problemas inmensos en su economía, pero no son debido a un excesivo Estado intervencionista sino precisamente debido a que ningún Estado puede perdurar en el tiempo dejando de financiarse de los ricos vía impuestos. En este país durante los últimos veinte años los partidos que han gobernado han competido en rebajas fiscales, reduciendo los ingresos presentes y futuros del país. Además, se han tolerado los paraísos fiscales y hemos entrado en una Unión Europea que en vez de construirse como una unión de pueblos hermanos se ha constituido como una unión de pueblos competidores y, eso sí, de bancos hermanos. Ahora hay que recomponer todo esto, y tenemos muchas fórmulas a nuestra disposición. Por ejemplo, estos cinco puntos centrales.


     1.       Fortalecer una Europa Social con una Hacienda Pública única y un sistema fiscal altamente progresivo. Es decir, hay que incrementar los impuestos a los ricos y evitar que evadan impuestos vía paraísos fiscales u otras fórmulas fiscales. Como en todo sistema social los ricos deben financiar la mayor parte de los servicios que son públicos: sanidad, educación, etc. porque eso permite una mayor cohesión social y un mejor funcionamiento económico.
   
     2.       Hay que hacer eficiente ese gasto público. Hay que mejorar la calidad de la educación y sanidad pública, amén de hacer planes de estímulo para salir de la crisis. Cuando el Estado gasta dinero de forma eficaz, ese mismo dinero sirve para crecer económicamente y por lo tanto para que las pequeñas y medianas empresas vendan y puedan contratar trabajadores.

     3.       Hay que controlar la especulación financiera. Los agentes financieros (fondos de inversión, bancos, etc.) permiten hoy a los ricos hacer inmensas ganancias con inmensos costes para la economía, y precisamente porque se toleran todo tipo de especulación financiera. Las autoridades han permitido que los bancos puedan hacer todo tipo de operaciones para hacer dinero a través del propio dinero, poniendo en riesgo la economía global y llevando a una crisis enorme. Prohibir y regular es la solución, hasta meter en vereda a las finanzas.

     4.       Creación de banca pública. La banca no puede servir a los intereses de unos pocos especuladores, sino que debe servir para financiar una actividad productiva sana y ética, permitiendo que se genere empleo. Los beneficios de la banca deben destinarse a educación y sanidad, no a acrecentar los bolsillos de grandes empresas y grandes fortunas.
     5.       Hay que auditar la deuda, impidiendo que se sigan pagando intereses a los fondos de inversión y bancos que hacen negocio con los recortes sobre la ciudadanía. Gran parte de esa deuda es ilegítima porque se corresponde con procesos especulativos contra España, contra los que ninguna autoridad ha reaccionado. Se ha permitido una dramática transferencia de rentas desde lo público hacia lo privado.
Hay programas completos con alternativas económicas viables que permitirían salir de la crisis con más empleo y bienestar social. Pero esas fórmulas suponen irremediablemente reducir los privilegios y oportunidades de negocio de una minoría que es, claro está, la minoría que ostenta el poder y los medios con los que perpetuarse en ese poder. Hablamos, por si cabe alguna duda, de las grandes fortunas y de las grandes empresas en las que recalan la mayoría de políticos que han tomado decisiones políticas a favor de los llamados “mercados” a lo largo de sus trayectorias profesionales.


          Los ciudadanos tenemos que concienciarnos claramente de esto y reconocer que nos engañaron, como conjunto, cuando aceptamos que no había arriba ni abajo ni izquierdas ni derechas, y que todos éramos iguales. Pero sobre todo debemos darnos cuenta de que sí hay alternativas a los actuales procesos de regresión social, y que resignarse a aceptarlos no es una opción. Está en juego nuestro futuro y el de nuestros descendientes.



Alberto Garzón.

jueves, septiembre 08, 2011

Generación sin futuro


Ignacio Ramonet

Primero fueron los árabes, luego los griegos, a continuación los españoles y los portugueses, seguidos por los chilenos y los israelíes; y el mes pasado, con ruido y furia, los británicos. Una epidemia de indignación está sublevando a los jóvenes del mundo. Semejante a la que, desde California hasta Tokio, pasando por París, Berlín, Madrid y Praga, recorrió el planeta en los años 1967-1968, y cambió los hábitos de las sociedades occidentales. En una era de prosperidad, la juventud pedía paso entonces para ocupar su espacio propio.

Hoy es diferente. El mundo ha ido a peor. Las esperanzas se han desvanecido. Por vez primera desde hace un siglo, en Europa, las nuevas generaciones tendrán un nivel de vida inferior al de sus padres. El proceso globalizador neoliberal brutaliza a los pueblos, humilla a los ciudadanos, despoja de futuro a los jóvenes. Y la crisis financiera, con sus “soluciones” de austeridad contra las clases medias y los humildes, empeora el malestar general. Los Estados democráticos están renegando de sus propios valores. En tales circunstancias, la sumisión y el acatamiento son absurdos. En cambio, las explosiones de indignación y de protesta resultan normales. Y se van a multiplicar. La violencia está subiendo... 

(leer más)

Control de los tiempos


miércoles, agosto 31, 2011

«numero deus impare gaudet»: Dios ama los números impares.”


Traigo aquí, contada por él mismo, el origen del ratio déficit/PIB como criterio sagrado de la estabilidad presupuestaria.
Para los que puedan leerlo en francés, este es el enlace
a ------->  La Tribune


Para quien no, pego una traducción resumida tomada del blog  no sin mi bici




La sorprendente historia de Guy Abeille

“Soy un antiguo funcionario del Ministerio de Economía, destinado entre octubre de 1977 y junio de 1982 a la Dirección de Presupuesto. Me encargué de seguir y analizar mes a mes la ejecución de los presupuestos generales y de proporcionar a lo largo de todo el año la previsión de su saldo, y, en consecuencia, del déficit. Esta información la comunicaba redactando una nota mensual revisada y firmada por mis superiores que llegaba al ministro y, finalmente, al Eliseo.

Al final del ejercicio recibíamos la orden, en función de la proximidad de las elecciones y del clima electoral, de jugar sobre determinadas partidas poco claras de la contabilidad para arreglar el resultado que terminaría siendo publicado, traspasando de un ejercicio a otro determinadas facturas o gastos que se habían vuelto milagrosamente migratorios. Era yo y sólo yo quién entre diciembre y febrero estaba encargado, haciendo gala de inventiva y sagacidad, de establecer la lista cifrada y manuscrita (no se imprimiría nada) de lo que fuera posible hacer para el arreglo. Todo sin otro apoyo que la aprobación oral dada por mis superiores.


La llegada del déficit

En 1973 llegó la crisis del petróleo que cuadruplicó los precios y trastornó la economía mundial. A partir de 1975, con el plan de reactivación de Chirac (un modelo keynesiano de libro) las finanzas públicas se ponen al rojo, un déficit del que ya nunca se saldrá. A continuación, en 1979, llega la segunda crisis del petróleo. El presidente Giscard d’Estaing tiene una fijación: no dejar que el déficit supere la linea de los 30 mil millones de francos. Los dos presupuestos antes de la llegada de la izquierda aguantan en ese nivel (31 mil millones en los años 79 y 80), mediante el arte de los manejos contables que después de tres años de práctica en la Dirección del Presupuesto ya dominaba bastante.


Llega 1981

Con la llegada de Mitterrand, la cifra del déficit se actualiza a 55 mil millones de francos, cifra que el ministro del Presupuesto Laurent Fabius hace pública.

A finales de junio, urge preparar los presupuestos generales del año 1982, que serán los primero con la izquierda en el poder. Pero los nuevos ministros multiplican sus ruegos al Presidente para obtener más créditos para satisfacer sus necesidades. Entonces nos damos cuenta de que vamos a sobrepasar el límite de los 100 mil millones de francos, cifra que ni los más osados jamás se hubieran atrevido a murmurar.


Un encargo de última hora

En estas circunstancias recibimos una llamada del reciente número 2 de la Dirección del Presupuesto, para convocarnos a una reunión a mí y a Roland de Villepin, jefe del despacho. Eramos considerados entre la fauna local como esa especie, rara en la Dirección, de los economistas manipuladores de cifras (somo de alguna forma ingenieros de la economía). Nos hacen saber que el Presidente ha pedido personal y urgentemente disponer de una regla simple y práctica, pero con la marca del experto y por lo tanto sin apelación, que pueda blandir ante los más coriáceos visitantes «presupuestívoros».

Es necesario actuar rápido. Villepin (primo de Dominique de Villepin) y yo, no tenemos ni idea de qué hacer y a decir verdad ninguna teoría económica nos puede orientar. Pero la petición viene de lo más alto. Ponemos pues al animal presupuestario sobre la mesa de disección. Miramos del lado de los gastos, de su volumen, su estructura, con deuda y sin ella, reagrupando por aquí y por allá. Podemos establecer diversos índices, pero ninguno contundente como arma arrojadiza. Damos la vuelta a la bestia del lado de los ingresos: miramos por el lado de los impuestos, pero estos fluctúan con la coyuntura, varios tienen un desfase de un año… Todo es confuso y difícil de argumentar, y nos han pedido algo para la ostentación pública. El camino de los ingresos no tiene salida. Sólo nos queda una vía: el déficit.

El déficit le suena a todo el mundo: tener déficit es estar mal de dinero; o, si se prefiere, tirar de cheques que habrá que pagar mañana. Además el déficit ha adquirido después de Keynes su título de nobleza económica: es una de las variables más visibles de los modelos económicos. Por si sólo, tiene la envergadura y la claridad para salir del paso. ¡El déficit! Pero, ¿que hacemos con él? ¿A qué compromiso hay que someterle para extraer una norma?

La cosa está clara: el salvavidas todo-terreno de los macro-economistas con falta de referencias es el PIB: todo empieza y acaba en el PIB. Todo lo que es un poco grande parece dirigirse razonablemente a él. Así pues, será el ratio del déficit sobre el PIB. Simple; elemental incluso. Con el déficit sobre el PIB, parece que enseguida vemos algo claro.


Un criterio dudoso

Llegados a este punto se impone un poco de reflexión. Comiéncese por notar que el déficit es un saldo, no una magnitud económica de primer orden, sino el resultado de una operación entre dos magnitudes. Este simple hecho, trivial, comporta dos observaciones. La primera es que un mismo déficit puede obtenerse por la diferencia entre dos cantidades de magnitud muy desigual: 20 mil millones son tanto la diferencia entre 50 y 70 mil millones como entre 150 y 170 mil millones. Ahora bien, y esta es la segunda observación, no puede ser en absoluto indiferente a la economía el hecho de que la masa de gastos e ingresos públicos sea de una cierta amplitud (menos del 35% del PIB como en EEUU o Japón) o que lo sea de otra mucho más grande (más del 50% como en Francia o los países escandinavos); sin ni tan siquiera hablar del contenido de cada una de las masas: no es lo mismo un cierto volumen de ingresos con un IVA al 10% y un impuesto sobre la renta que llegue hasta el 80%, que con un IVA al 20% y un impuesto sobre la renta del 30% como máximo. O alinear un mismo volumen de gastos, pero con un 5% de subvenciones en inversión en un caso o del 20% en el otro. Por lo tanto, vemos que el valor del déficit por si mismo sólo tiene un sentido relativo.

La segunda observación afecta a la pertinencia del índice mismo: ¿dividimos coliflores entre zanahorias? Un déficit no es más que una deuda: es la cifra exacta de lo que hace falta pedir prestado a otros, y, por lo tanto, de lo que habrá que ahorrar durante los próximos años para devolver ese préstamo. Dicho de otro modo, mostrar un déficit en relación al PIB, es relacionar el flujo particionado, escalonado, de los vencimientos a pagar en los años venideros con la única riqueza producida en el año de origen. Hay un desfase temporal. De donde se deduce que el único criterio pertinente es el de la capacidad de reembolso en un horizonte dado (que es el del préstamo), la cual está en función, no tanto del déficit consentido en un año dado, como de la deuda global acumulada (ese año, pero también los precedentes y quizás los venideros) y de la previsión que se puede hacer de los recursos futuros, es decir, de la pareja crecimiento/rendimiento fiscal. El resto no es más que imagen.

Ultima observación, más general: un déficit no tiene el mismo sentido económico según sea algo puramente puntual en una serie de años de equilibrio, el cual será reabsorvido en unos años por la reactivación misma de la economía que ese choque habrá provocado (keynesianismo puro), o según sea un jalón más de un largo período de déficits instalados de forma crónica en la marcha de la economía.

Se comprende entonces que fijarse en el déficit de un año dado no tiene sentido. Y que llevarlo al PIB de ese mismo año menos aún. El ratio déficit sobre el PIB puede como mucho servir de indicador. Sopesa una magnitud y proporciona una idea, inmediata, intuitiva, de la deriva, pero nada más. En ningún caso puede servir de brújula de una política económica. No mide nada: no es un criterio. Sólo tiene el valor de un análisis razonado de la capacidad de reembolso, es decir, de un análisis de la solvencia.

Sin embargo, la cuestión política, no económica, permanece: ¿cómo trasmutar el plomo de un análisis razonado de la solvencia en el oro aparente de una regla sonora, impactante, que pueda ser una llave maestra? Es la cuestión que a última hora de la tarde, en junio del 81, se nos plantea.


Fabricar una norma

Presionados fabricamos la idea del déficit sobre el PIB, una redonda y bonita quimera. Ese será el ratio. Queda ponerle una tasa. Es cuestión de segundos. Miramos cual es la previsión del PIB más reciente proyectada por el INSEE (Instituto Nacional de Estadística y Estudios Económicos) para el 82. Por otro lado tenemos 100 mil millones de euros de déficit para nuestros presupuestos en preparación. Metemos calculadora: la relación entre los dos no está lejos de dar el 3%.

Efectivamente, el 3%. No tiene otro fundamento que el de las circunstancias, pero está bien. 1% sería poco, 2% inaceptablemente comprometido en estos momentos y con pinta de ser demasiado redondo, prefabricado. Mientras que el 3 es una cifra sólida. Y además, en camino de los 100 mil millones de francos de déficit, marca la última frontera que somos capaces de concebir.

Volvemos a la Dirección del Presupuesto con nuestro 3% del PIB, del cual estamos contentos sin llegar a estar orgullosos, y les decimos que en vista de la hora que es y palabra de economista, es lo más serio y fundado que tenemos en ese momento en la trastienda.


Como se dispara el 3%

Francia se hunde. Mitterrand rebaja el déficit real de 120 mil millones de francos hasta los 95 mil millones que son anunciados, menos que el umbral simbólico de los 100 (nuestro 3% del PIB). Es la primera vez en la historia que Laurent Fabius refiere el déficit al PIB, para volverlo más leve, ya que, al fin y al cabo, el 2,6% del PIB que cita a los periodistas no es más que un pellizquito de este.

En el eterno combate económico con Alemania, el Ministro de Economía, Jacques Delors, es el primero en hacer saber que el déficit no debe sobrepasar el 3% del PIB. Aquí nacen las nociones de «déficits aceptables» y de «cifras razonables». A partir de entonces, en las declaraciones de Fabius, Delors y del Primer Ministro Mauroy, el 3% del PIB es la luz que alumbra el camino. Se convierte en el martilleo de una «política controlada de las finanzas públicas». El proceso de aculturación está terminado: lo que es razonable, no es ver en el déficit un accidente, quizás necesario, pero que es necesario corregir; no, lo que se decreta como razonable es añadir cada año a la deuda solamente una centena de miles de millones de francos.


Extensión del alcance del ratio

Y un buen dia aparece el Tratado de Maastricht. Teniamos el 3% en la manga. ¡En Francia lo usamos, es una cifra de expertos! Así pues, pasa a Europa. Y de ahí se extiendería a todo el mundo. Sin ningún contenido, y fruto de las circustancias, de un cálculo por encargo a falta de algo mejor, un buen dia, ¡voilà el paradigma!

A veces, cuando oigo como un mantra repetir el 3% del PIB, me divierto con ese 3 que escogimos y me viene a la memoria el proverbio «numero deus impare gaudet»: Dios ama los números impares.”


Acuerdo



viernes, junio 24, 2011

SOBREDOSIS - La peor crisis aún está por venir

El mapa de la gran crisis sistémica que enfrentamos está compuesto por cuatro elementos principales, altamente interrelacionados entre sí: Economía, Energía, Presión Demográfica y Medio Ambiente.
En tiempos de crisis las sociedades buscan líderes fuertes y soluciones simples. Pero... ¿Qué pasaría si las soluciones económicas que se están planteando constituyen los mismos errores que provocaron el desastre?
Este documental describe y analiza la historia de la mayor crisis económica de nuestra época: la que aún está por venir.
Cuando estalló la burbuja financiera global, la solución fue bajar las tasas de interés e inyectar miles de millones de dólares sin respaldo a un sistema bancario enfermo. Justamente esa solución generó un problema mayor, y por eso la próxima crisis será peor aún. Los gobiernos ya se están quedando sin combustible para alimentar la economía. Puede ser que todavía estén en condiciones de salvar a los bancos, pero de ahora en adelante la pregunta más inquietante es quién salvará a los gobiernos...

Los subtítulos en español para este documental fueron realizados por la Red de la Transición de la Comarca Andina (Patagonia, Argentina), y hasta el momento es la única versión en nuestro idioma de esta película. Para ver la ficha técnica completa y mayor información del documental, ir a la siguiente página:

sites.google.com/​site/​sinpetroleo/​cine/​overdose



domingo, junio 12, 2011

Si yo fuera un indignado...


Tenemos mucha suerte, y en este caso y sin que sirva de precedente me refiero a toda la clase política en general, de que los indignados hayan escogido no atacar al sistema desde dentro, si no desde sus plazas. Creo sinceramente que no sólo no habría que desalojarlos de ellas, sino que deberíamos ayudarlos a que siguieran de asamblea en asamblea hasta que se hicieran mayores y pudiéramos asimilarlos por el sistema de pensiones

A Dios doy gracias de que no haya sido así, pero estos días me ha dado por pensar qué haría yo, si en vez de haber nacido en una familia de bien (ojo al “de” que es muy importante para nosotros), fuera hijo de una de esas familias que conforman la mayoría de la masa patria. De esas familias que se ven en la necesidad de trabajar para poder vivir, de las que apenas llegan a fin de mes, de las que van en metro, llevan a sus hijos a colegios públicos, es decir, qué haría yo si tuviera motivos para estar indignado. Y pensando, pensando (que eso de no tener que luchar para sobrevivir da mucho tiempo libre), se me ha ocurrido que si quisieran podrían hacer mucho más daño del que se atreven a imaginar.

Está claro que si crean un partido político al uso, entrarían en el juego del sistema y acabarían formando parte de él, pero imagínense que se les ocurriera fundar un partido cuyo lema fundacional fuera algo así como: “No vamos a gobernar nunca”. Es decir, un partido que se presentara a las elecciones, pero que no aceptara un cargo ni tan siquiera de concejal de urbanismo, por poner como ejemplo uno de mis sueños preferidos.

Se preguntarán ustedes, personas poco doctas, ¿y qué puede hacer un partido político que no aspira a gobernar? Pues mucho, créanme, mucho. Para comenzar ocuparían escaños y concejalías que nos restarían poder a los que aspiramos a él. Sería una especie de pica en Flandes, que podría informar desde las mismas tripas del sistema a sus seguidores de lo que allí se cuece. Un partido que al no tener poder ejecutivo, difícilmente podría ser corrompido por las tentaciones y, un partido, en fin, que podría conseguir objetivos muy concretos, si con sus votos pudiera jugar de árbitro entre los que estamos dispuestos a cualquier cosa por tener el bastón de mando.

Dirán ustedes, “ya, muy bonito, pero entonces ¿lo del sistema asambleario dónde se queda, si quienes votan al final serán también diputados y concejales?” Hombres de poca fe, pero si son la generación de Internet, del Twitter y del Facebook, si todo esto lo han iniciado en la dichosa red. Sería sencillísimo que los afiliados “al partido no partido”, pudieran decidir mediante el voto electrónico, lo que han de votar sus delegados. No digo yo en todos los casos, pero sí desde luego en los temas importantes. Sobre todo en los que deberían conformar su programa.

Y sí, la respuesta a su siguiente pregunta es: sí, deben tener un programa aunque no gobiernen. Un programa con unos objetivos muy concretos, empezando por el cambio de la ley electoral. Les aseguro yo, que nos conozco bien que, si necesitáramos sus votos, les apoyaríamos en alguno de estos aberrantes objetivos.

Escribo estas cosas y se me ponen los pelos como escarpias. Quiera Dios que sigan acampados y no se les ocurra salir nunca de las plazas de la utopía.

Tintorro Party

http://twitter.com/#!/BorjaMariaZ


viernes, junio 10, 2011

19J CONTRA EL PACTO DEL EURO




El 19 de abril, la Comisión de Economía y Asuntos Monetarios (ECON) del Parlamento Europeo aprobó seis paquetes de medidas para “fortalecer el control presupuestario y la coordinación de políticas económicas en la zona euro”. Medidas que serán aprobadas por el propio Parlamento en este mes de junio sin prácticamente tiempo para su discusión. Algunas de estas medidas consisten en la vinculación de los salarios a la productividad, aumentar la edad de jubilación y trasvasar fondos a los planes privados de pensiones, introducir en las Constituciones de los Estados la obligatoriedad de limitar los déficits públicos, establecer un calendario para la reducción de la Deuda Pública y disciplinar a los países con desequilibrios macroeconómicos graves, incluyendo la falta de competitividad pero no el paro.

Paco Álvarez nos explica el tipo de medidas que se quieren adoptar y a quienes afectarán de manera directa.


(VER VIDEO)



jueves, junio 09, 2011

LA DENUNCIA SILENCIOSA


(recibido por email)

Está comprobado que los millones de msn, correos, vía móvil e Internet ha logrado exasperar a los políticos de este país.
Hay que seguir denunciando y dar curso a todos estos mensajes que les pongan en evidencia.
A partir de hoy, periódicamente, vamos a poner en marcha un mensaje denunciando alguno de los escandalosos privilegios de los que se han dotado los políticos. Para que os hagáis una idea de lo que hablamos, aquí tenéis los cuatro primeros que van a circular.











martes, junio 07, 2011

La revolución griega en la prensa mundial (menos en España)

Los logros de los “indignados” en Grecia destacados en la prensa extranjera, ignorados en España


7 de Junio de 2011

Cientos de miles de personas protagonizan desde hace 14 días protestas masiva en la plaza Syntagma de Grecia. Incluso han bloqueado el Parlamento. El primer ministro George Papandreou ha admitido que estudia convocar un referendum sobre las medidas de austeridad. Los grandes medios internacionales están informado del tema y resaltan los vínculos del movimiento griego con el español del 15M. Sin embargo la prensa nacional apenas está recogiendo lo que sucede en Grecia.

Ni el bloqueo en dos ocasiones de la salida de diputados -griegos y europeos- del Parlamento que está en la misma plaza Syntagma, ni el anuncio de Papandreou, que tras las presiones de la calle, podría someter las medidas de austeridad que le piden la UE y el FMI a un referendum popular, han sido destacadas por los medios españoles. En el mejor de los casos se ha publicado una breve nota en la edición digital. En cambio la prensa internacional sí recoge la revolución griega.

Manifestación en la plaza Syntagma

El Washington Post explica que lo “inacabables recortes han llevado a una reacción pública en contra, con decenas de miles de griegos inundando las plazas de ciudadades de todo el país en una protesta lanzada por llamamiento en redes sociales y que ahora se encuentra en su segunda semana. El domingo, duodécimo día consecutivo de protestas inspiradas por las similares manifestaciones que han tenido lugar en España, vió la mayor reunión hasta la fecha. Más de 60.000 personas se reunieron en la emblemática plaza Syntagma de la capital, segun estimaciones policiales, aunque los manifestantes defienden que eran un numero muy superior”

El Wall Street Journal recoge como “el primer ministro George Papandreou, dijo el lunes que podría considerar la celebración de un referéndum sobre la agenda de reformas del gobierno, si es necesario, para apuntalar el apoyo popular a las medidas. Grecia se debe aprobar en el parlamento el miércoles un nuevo paquete de medidas de aursteridad por valor de 28.4 millones de euros, para recortar su deficit por debajo del 1% del producto interno bruto en 2015. Pero las medidas, junto con otras reformas y privatizaciones previstas, han alimentado la oposición de la opinión pública, los sindicatos de Grecia, e incluso dentro del gobernante Partido Socialista”

La BBC se hace eco de una “inmensa manifestación griega contra las medidas de austeridad” que ha puesto en problemas al gobierno de Papandreou “obligado a imponer duras medias de austeridad como condición para recibir el rescate europeo. Pero los problemas económicos han desatado amplias protestas -la última inspirada por las masivas acampadas motadas en España el mes pasado, donde el desempleo ha alcanzado niveles record. Los manifestantes griegos se llaman a si mismos “Ciudadanos indignados”, una etiqueta tomada prestada de su contraparte en Madrid, conocida como `los indignados´”.

The Guardian destaca que “con protestas dividiendo su propio partido y decenas de miles en las calles, el primer ministro de Grecia, George Papandreou, intentó el lunes conseguir apoyo para una nueva ola de austeridad. Atenas vendió una participación del 10% en OTE, la estatal Organización Helénica de Telecomunicaciones, a Deutsche Telekom en lo que es el lanzamiento de uno de los mayores programas de privatización de EuropaLa oposición pública es tal, que el domingo 80.000 manifestantes se reunieron en la plaza Syntagma, el sitio del parlamento de Atenas, para denunciar la nueva ola de austeridad fresco como el equivalente a una ocupación extranjera. “Si hacemos lo que nos piden esas instituciones, ya no habrá Grecia” dice una manifestante”.

MSNBC explica que “el primer ministro de Grecia dice que va a considerar la celebración de un referéndum sobre las medidas de austeridad esenciales para que el país continúe recurriendo a los fondos de un rescate internacional. Papandreou ha estado tratando de sofocar la disidencia dentro de su propio partido socialistas, así como la ira generalizada entre los griegos furiosos porque después de un año, las medidas no han producido los resultados esperados. La frustración aumenta al hacerse evidente que el gobierno tiene que imponer aún más recortes de gastos y aumentos de impuestos”.

La Tribune asegura que el “movimiento de los “indignados” continúa federándose con slogans cada vez más agresivos. El gobierno griego esta en una posición delicdad entre la presión cada vez más fuerte de la calle contra la austeridad y la de Europa que empuja a Atenas a acentuar el rigor”.

The Irish Times subraya que “Después de otra noche de protesta en la que unos 80.000 griegos se apiñaron en la plaza pública de Atenas el domingo, el señor Papandreu lanzo una campaña para respaldar el nuevo paquete de rescate entre sus propios ministros.

A qué tendrán miedo??


Una izquierda descarriada



7 Junio 2011

Ignacio Ramonet – Consejo Científico de ATTAC.

Uno de los hombres más poderosos del mundo (jefe de la mayor institución financiera del planeta) agrede sexualmente a una de las personas más vulnerables del mundo (modesta inmigrante africana). En su desnuda concisión, esta imagen resume, con la fuerza expresiva de una ilustración de prensa, una de las características medulares de nuestra era: la violencia de las desigualdades.

Lo que hace más patético el caso del ex director gerente del Fondo Monetario Internacional (FMI) y líder del ala derecha del Partido Socialista francés, Dominique Strauss-Kahn es que, de confirmarse, su batacazo constituye además una metáfora del actual descalabro moral de la socialdemocracia. Con el agravante de que revela, a la vez, en Francia, las carencias de un sistema mediático cómplice.

Todo ello indigna sobradamente a muchos electores de izquierda en Europa, cada vez más inducidos –como lo mostraron en España las elecciones municipales y autonómicas del pasado 22 de mayo– a adoptar tres formas de rechazo: el abstencionismo radical, el voto a la derecha populista o la protesta indignada en las plazas.

Naturalmente, el ex jefe del FMI y ex candidato socialista a la elección presidencial francesa de 2012, acusado de agresión sexual y de tentativa de violación por la camarera de un hotel de Nueva York el pasado 14 de mayo, goza de presunción de inocencia hasta que la justicia estadounidense se pronuncie. Pero la actitud mostrada, en Francia, por los líderes socialistas y muchos intelectuales “de izquierda” amigos del acusado, precipitándose ante cámaras y micrófonos, para corear inmediatamente una defensa incondicional de Strauss-Kahn, presentándolo como el dañado principal, evocando “complots” y “maquinaciones”, ha sido realmente bochornosa. Ni una palabra tuvieron de solidaridad o de compasión hacia la presunta víctima. Algunos, como el ex ministro socialista de Cultura Jack Lang, en un reflejo machista, no dudaron en restar gravedad a los presuntos hechos declarando que “después de todo, nadie había muerto” (1). Otros, olvidando el sentido mismo de la palabra justicia, se atrevieron a reclamar privilegios y un tratamiento más favorable para su poderoso amigo pues, según ellos, no se trata de “un acusado como cualquier otro” (2).

Tanta desfachatez ha dado la impresión de que, en el seno de las elites políticas francesas, cualquiera que sea el crimen del que se acuse a uno de sus miembros, el colectivo reacciona con un respaldo coligado que más parece una complicidad mafiosa (3). Retrospectivamente, ahora que resurgen del pasado otras acusaciones contra Strauss-Kahn de acoso sexual (4), mucha gente se pregunta por qué los medios de comunicación ocultaron ese rasgo de la personalidad del ex jefe del FMI (5). Por qué los periodistas, que no ignoraban las quejas de otras víctimas de hostigamiento, jamás realizaron una investigación a fondo sobre el tema. Por qué se mantuvo a los electores en la ignorancia y se les presentó a este dirigente como “la gran esperanza de la izquierda” cuando era obvio que su Talón de Aquiles podía en cualquier momento truncar su ascensión.

Desde hacía años, para conquistar la presidencia, Strauss-Kahn había reclutado brigadas de comunicantes de choque. Una de las misiones de éstos consistía en impedir también que la prensa divulgase el lujosísimo estilo de vida del ex jefe del FMI. Se deseaba evitar cualquier inoportuna comparación con la esforzada vida que llevan millones de ciudadanos modestos arrojados al infierno social en parte por las políticas precisamente de esa institución.

Ahora las máscaras caen. El cinismo y la hipocresía surgen con toda su crudeza. Y aunque el comportamiento personal de un hombre no debe prejuzgar la conducta moral de toda su familia política, es evidente que contribuye a preguntarse sobre la decadencia de la socialdemocracia. Tanto más cuando esto se suma a innumerables casos, en su seno, de corrupción económica, y hasta de degeneración política (¡los ex dictadores Ben Ali, de Túnez, y Hosni Mubarak, de Egipto, eran miembros de la Internacional Socialista!).

La conversión masiva al mercado y a la globalización neoliberal, la renuncia a la defensa de los pobres, del Estado de bienestar y del sector público, la nueva alianza con el capital financiero y la banca, han despojado a la socialdemocracia europea de sus principales señas de identidad. Cada día les resulta más difícil a los ciudadanos distinguir entre una política de derechas y otra “de izquierdas”. Ya que ambas responden a las exigencias de los amos financieros del mundo. ¿Acaso la suprema astucia de éstos no consistió en colocar a un “socialista” a la cabeza del FMI con la misión de imponer a sus amigos “socialistas” de Grecia, Portugal y España los implacables planes de ajuste neoliberal? (6)

De ahí el hastío popular. Y la indignación. El repudio de la falsa alternativa electoral entre los dos principales programas, en realidad gemelos. De ahí las sanas protestas en las plazas: “Nuestros sueños no caben en vuestras urnas”. El despertar. El fin de la inacción y de la indiferencia. Y esa exigencia central: “El pueblo quiere el fin del sistema”.

Artículo publicado en Le Monde Diplomatique


(1) Declaraciones al telediario de las 20h en la cadena pública France 2 el 17 de mayo de 2011.
(2) Bernard-Henri Lévy, “Défense de Dominique Strauss-Kahn” (www.bernard-henri-levy.com/defense-de-dominique-strauss-kahn-18909.html), y Robert Badinter, ex ministro socialista de Justicia de Francia, declaraciones a la radio pública France Inter,  17 de mayo de 2011.
(3) Este colectivo ya dió pruebas de su tremenda eficacia mediática cuando consiguió movilizar en 2009 a la opinión pública francesa y a las autoridades en favor del cineasta polaco-francés Roman Polanski, acusado por la justicia estadounidense de haber drogado y sodomizado, en 1977, a una niña de 13 años.
(4) En particular, la formulada por la escritora y periodista Tristane Banon. Léase: “Tristane Banon, DSK et AgoraVox: retour sur une omertà médiatique”, AgoraVox, 18 de mayo de 2011 (www.agoravox.fr/actualites/medias/article/tristane-banon-dsk-et-agoravox-94196)
(5) En el seno mismo del Fondo Monetario Internacional, Dominique Strauss-Kahn ya había sido protagonista, en 2008, de un escándalo por su relación adulterina con una subordinada, la economista húngara Piroska Nagy.
(6) “Su perfil ‘socialista’ le permitió hacer tragar píldoras amargas a muchos Gobiernos de derecha o izquierda, y explicar a los millones de víctimas de las finanzas internacionales que lo único que tenían que hacer era apretarse el cinturón en espera de tiempos mejores”, Pierre Charasse, “No habrá revolución en el FMI”, La Jornada, México, 22 de mayo de 2011.

lunes, junio 06, 2011

Los bancos roban y el gobierno mira para otro lado


6 Junio 2011

Juan Torres López y Alberto Garzón Espinosa – Consejo Científico de ATTAC.

La aprobación por el Gobierno el pasado viernes de un Real decreto que ha sido calificado por algunos medios como “ley contra los abusos en la banca” pone una vez de relieve la desfachatez gubernamental y la directa complicidad de los poderes públicos con la banca privada para permitirle salir de la crisis con más poder y una situación patrimonial saneada.

Se dice que es un decreto contra los abusos bancarios porque se modifican algunos criterios de cómputo de activos para que la exposición al riesgo de los bancos cuando realizan inversiones especulativas y de ingeniería financiera sea más transparente y, sobre todo, porque establece mecanismos para limitar las remuneraciones de los directivos, además de intervenir en el mercado para evitar que los bancos recurran a las llamadas “guerras de depósitos” ofreciendo intereses elevados que, según el gobierno, luego obligan a aumentar el coste de la financiación a la economía.

Decimos que el decreto es una desfachatez porque no se enfrenta realmente a las causas que provocaron la crisis financiera, porque solo pone paños calientes para hacer como que se regulan de otro modo las finanzas, cambiado algo para que nada cambie, y porque engaña a la sociedad haciendo creer que los abusos de la banca provienen de donde en realidad no vienen.

Lo que hay que controlar no son los sueldos de los directivos sino los beneficios de la banca.

Lo que debería hacer el gobierno no es lanzar este canto de sirena sino, de entrada, someter las remuneraciones astronómicas de los directivos bancarios a impuestos justos y progresivos y no hacerlos desaparecer, como viene haciendo.

Y, sobre todo, impedir que la banca privada pueda generar los beneficios extraordinarios que obtiene a base de financiar mal a la economía productiva y de gozar de un poder de mercado radicalmente incompatible con el buen funcionamiento del sistema financiero e incluso con el juego de poderes democrático que debe primar en una sociedad que se dice democrática.

(leer más en ATTAC)


martes, mayo 31, 2011

Tierra de ratones


Fábula política difundida por Tommy Douglas, prominente activista y político, elegido en 2004 como "El canadiense más grande de todos los tiempos". Reconocido como padre del paso del sistema de salud canadiense al modelo de Asistencia sanitaria universal.


domingo, mayo 29, 2011

Pío Moa cree que hay que cargar contra los ‘indignados’ aunque cueste muertos


"Ese es un riesgo que un gobernante debe asumir"

Pío Moa tiene la capacidad de superarse en cada artículo que escribe. Cuando se piensa que no será capaz de escribir algo más brutal, vuelve y sorprende con algo aún peor. En un texto publicado este sábado en Libertad Digital, califica a los jóvenes del movimiento 15-M de “descerebrados” contra los que habría que usar la fuerza, aunque ello conllevara provocar muertes, porque, en su opinión, “ese es un riesgo que un gobernante debe asumir, por su propio compromiso, o dimitir”.

Pío Moa acusa al Gobierno de “hacerse cómplice” de los “descerebrados”, aunque su crítica más mordaz va contra el ministro del Interior, Alfredo Pérez Rubalcaba. “¿Cómo podría ser de otro modo, si el responsable del orden público es mucho más delincuente que los descerebrados, como colaborador y chivato de la ETA, portavoz del GAL y primer transgresor de la llamada jornada de reflexión?”, escribe el exGRAPO .

Felipe González
La máxima de Moa es que “o la democracia acaba con estos delincuentes o estos delincuentes acaban con la democracia”. Según afirma, el actual deterioro del Estado de derecho comenzó cuando Alfonso Guerra decretó el fin de la división de poderes y Felipe González intentó imponer una ley anti difamación para proteger la oleada de corrupción de su partido y utilizar el poder judicial a su favor”.

Zapatero
Según Pío Moa, “tras el el funesto presidente” José Luis Rodríguez Zapatero “ha llegado la quiebra: colaboración abierta con la ETA, corrupción de jueces y del Tribunal Constitucional, ley totalitaria de “memoria histórica”, leyes perversas contra la familia y la vida humana, etc”.


(elplural.com)