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miércoles, septiembre 28, 2011

Hay alternativas


Tomado de en ca la Barbi, que le ha pedido al economista Alberto garzón que escribiera un post pa su blog explicando estas historias de la economía actual. Buenísimo!

Hay alternativas económicas

          “There Is No Alternative” fue la proclama con la que la primera ministra del Reino Unido, Margaret Thatcher, convenció a la opinión pública de que sus drásticas medidas de política económica eran inevitables. Corrían los años ochenta y Thatcher comenzó el desmantelamiento del llamado Estado del Bienestar, para lo cual se centró en dos tácticas: privatizó el 60% de las empresas públicas y atacó a los sindicatos con la intención de quebrar su poder de negociación. En 1989 caía el muro de Berlin, en 1991 se disolvía la Unión Soviética y en 1992 Fukuyama escribía su famoso libro titulado “El fin de la historia”. El capitalismo había triunfado y ahora gobernaba su visión más radical, en la que el Estado estaba destinado a perder la mayor parte de su espacio. Las ideologías desaparecían (ya no era lógico hablar de izquierda y derecha) y la lucha de clases dejaba de tener sentido (tampoco tocaría nunca hablar de arriba y abajo).

          Sin embargo, en 2007 una gran crisis amenazó con hacer colapsar el sistema al completo, al emerger en el corazón mismo del capitalismo, a la vez que dejó desconcertados a los economistas de las instituciones internacionales. Dudando qué hacer, los gobiernos de toda Europa reaccionaron de forma tímida e improvisada. Hasta que por fin decidieron llevar una estrategia: más de lo mismo, de aquello que habían estado aplicando los treinta años anteriores. Y con esas llegamos a la actualidad, en la que toda Europa ha visto cómo se imponía una ola de medidas que quedaban justificadas por la misma consigna que antaño fraguó Thatcher: “No Hay Alternativa”. Recortes en la sanidad y educación pública, privatizaciones, moderación salarial, ataques a sindicatos, etc. Todas ellas medidas drásticas pero todas ellas también necesarias.

¿O no? Dos observaciones preliminares.



          Lo primero que llama la atención es que tras una crisis que se gesta como consecuencia de la aplicación de unas determinadas recetas, lo que se está recomendando es exactamente la misma medicina. Ningún médico aceptaría esto, pero en cambio sí lo hacen los economistas convencionales.

        Lo segundo que observamos es que estas medidas ya se han aplicado antes en otros sitios. Concretamente en los años treinta en Estados Unidos, en los años ochenta en América Latina, y más recientemente en nuestra vecina Grecia. Ninguna de esas experiencias tuvo resultados exitosos, más al contrario. Sólo se superó la crisis cuando se tomaron las decisiones opuestas: en caso de EEUU se aprobó el llamado New Deal, y en el caso de los países de América Latina se mandó al Fondo Monetario Internacional, y sus recomendaciones, a su casa.



Pero entonces, ¿por qué aplicar medidas que se sabe que no funcionan?



          Quizás la respuesta la encontramos cuando formulamos la pregunta de una forma más compleja. Por ejemplo, ¿qué efectos tienen sobre los diferentes sectores de la ciudadanía estos recortes? Puede decirse, de hecho, que estas medidas sí están funcionando, para algunos, pero a la vez no están funcionando, para otros.

          Si usted es una de esas personas que, si tiene suerte de tener un trabajo, cobra en torno a los mil euros, tiene que vivir con otras personas para llegar a fin de mes y además aspira a que sus hijos tengan una educación primaria, secundaria y universitaria de calidad, entonces estos ajustes lo van a hacer polvo. La reforma laboral le garantizará tener un contrato basura casi eternamente; la reforma de las pensiones le obligará a jubilarse casi a la misma edad a la que está prevista su propia muerte; los recortes en educación proveerán una educación de pésima calidad a sus hijos, amén de que le obligará a endeudarse para pagar los estudios universitarios; y los recortes en sanidad, copago mediante, le harán rezar cada día por no enfermar de gravedad por el bien de sus finanzas personales.

          Si por el contrario usted es una de esas personas que cobra por encima de los cinco mil euros y que tiene acceso a otras fuentes de ingresos (como acciones y otros productos financieros), está de enhorabuena. No podemos decir que la situación previa fuese mala, porque a buen seguro que sus ahorros e ingresos no pagaban impuestos al estar registrados en paraísos fiscales, pero lo que viene será mucho mejor. El Estado lleva varios años salvando la crisis por usted, ya que sus inversiones financieras han sido rescatadas con dinero público y además no parece probable que le vayan a subir los impuestos de los ingresos que sí declare. Si además es usted empresario, o tiene acciones en grandes empresas, podrá aprovechar mucho mejor la “flexibilidad” de sus trabajadores y acrecentar así sus beneficios y dividendos. Pero aún estará más de suerte si resulta que piensa dedicar sus ahorros a invertir en el sector de la sanidad privada, la educación privada o algún sector privatizado. Son sectores con futuro, porque todos esos ciudadanos que no quieran perder calidad tendrán que pasar por caja, su caja.

          No nos equivoquemos. Siguen existiendo las clases sociales y así será por mucho más tiempo. El Estado sólo es el terreno de lucha en el que se cristalizan los diferentes resultados de las batallas, y de momento la mayoría de la ciudadanía, trabajadora y mileurista con suerte, va perdiendo esta guerra. Y cuando se pierde resulta que otros ganan, y esos mismos que ganan imponen sus leyes, su lenguaje y hasta su agenda política (de lo que hay que hablar y de lo que no) para su propio beneficio.

          Hay alternativas, por supuesto que sí. Miles de economistas críticos así lo creemos, pero la misma historia económica nos revela también el camino. No van a anunciar estas alternativas en los grandes medios de comunicación, que son empresas y por lo tanto forman parte de la batalla, pero están en los libros de economía y en los rigurosos artículos que pululan por internet.

          España tiene problemas inmensos en su economía, pero no son debido a un excesivo Estado intervencionista sino precisamente debido a que ningún Estado puede perdurar en el tiempo dejando de financiarse de los ricos vía impuestos. En este país durante los últimos veinte años los partidos que han gobernado han competido en rebajas fiscales, reduciendo los ingresos presentes y futuros del país. Además, se han tolerado los paraísos fiscales y hemos entrado en una Unión Europea que en vez de construirse como una unión de pueblos hermanos se ha constituido como una unión de pueblos competidores y, eso sí, de bancos hermanos. Ahora hay que recomponer todo esto, y tenemos muchas fórmulas a nuestra disposición. Por ejemplo, estos cinco puntos centrales.


     1.       Fortalecer una Europa Social con una Hacienda Pública única y un sistema fiscal altamente progresivo. Es decir, hay que incrementar los impuestos a los ricos y evitar que evadan impuestos vía paraísos fiscales u otras fórmulas fiscales. Como en todo sistema social los ricos deben financiar la mayor parte de los servicios que son públicos: sanidad, educación, etc. porque eso permite una mayor cohesión social y un mejor funcionamiento económico.
   
     2.       Hay que hacer eficiente ese gasto público. Hay que mejorar la calidad de la educación y sanidad pública, amén de hacer planes de estímulo para salir de la crisis. Cuando el Estado gasta dinero de forma eficaz, ese mismo dinero sirve para crecer económicamente y por lo tanto para que las pequeñas y medianas empresas vendan y puedan contratar trabajadores.

     3.       Hay que controlar la especulación financiera. Los agentes financieros (fondos de inversión, bancos, etc.) permiten hoy a los ricos hacer inmensas ganancias con inmensos costes para la economía, y precisamente porque se toleran todo tipo de especulación financiera. Las autoridades han permitido que los bancos puedan hacer todo tipo de operaciones para hacer dinero a través del propio dinero, poniendo en riesgo la economía global y llevando a una crisis enorme. Prohibir y regular es la solución, hasta meter en vereda a las finanzas.

     4.       Creación de banca pública. La banca no puede servir a los intereses de unos pocos especuladores, sino que debe servir para financiar una actividad productiva sana y ética, permitiendo que se genere empleo. Los beneficios de la banca deben destinarse a educación y sanidad, no a acrecentar los bolsillos de grandes empresas y grandes fortunas.
     5.       Hay que auditar la deuda, impidiendo que se sigan pagando intereses a los fondos de inversión y bancos que hacen negocio con los recortes sobre la ciudadanía. Gran parte de esa deuda es ilegítima porque se corresponde con procesos especulativos contra España, contra los que ninguna autoridad ha reaccionado. Se ha permitido una dramática transferencia de rentas desde lo público hacia lo privado.
Hay programas completos con alternativas económicas viables que permitirían salir de la crisis con más empleo y bienestar social. Pero esas fórmulas suponen irremediablemente reducir los privilegios y oportunidades de negocio de una minoría que es, claro está, la minoría que ostenta el poder y los medios con los que perpetuarse en ese poder. Hablamos, por si cabe alguna duda, de las grandes fortunas y de las grandes empresas en las que recalan la mayoría de políticos que han tomado decisiones políticas a favor de los llamados “mercados” a lo largo de sus trayectorias profesionales.


          Los ciudadanos tenemos que concienciarnos claramente de esto y reconocer que nos engañaron, como conjunto, cuando aceptamos que no había arriba ni abajo ni izquierdas ni derechas, y que todos éramos iguales. Pero sobre todo debemos darnos cuenta de que sí hay alternativas a los actuales procesos de regresión social, y que resignarse a aceptarlos no es una opción. Está en juego nuestro futuro y el de nuestros descendientes.



Alberto Garzón.

viernes, junio 24, 2011

SOBREDOSIS - La peor crisis aún está por venir

El mapa de la gran crisis sistémica que enfrentamos está compuesto por cuatro elementos principales, altamente interrelacionados entre sí: Economía, Energía, Presión Demográfica y Medio Ambiente.
En tiempos de crisis las sociedades buscan líderes fuertes y soluciones simples. Pero... ¿Qué pasaría si las soluciones económicas que se están planteando constituyen los mismos errores que provocaron el desastre?
Este documental describe y analiza la historia de la mayor crisis económica de nuestra época: la que aún está por venir.
Cuando estalló la burbuja financiera global, la solución fue bajar las tasas de interés e inyectar miles de millones de dólares sin respaldo a un sistema bancario enfermo. Justamente esa solución generó un problema mayor, y por eso la próxima crisis será peor aún. Los gobiernos ya se están quedando sin combustible para alimentar la economía. Puede ser que todavía estén en condiciones de salvar a los bancos, pero de ahora en adelante la pregunta más inquietante es quién salvará a los gobiernos...

Los subtítulos en español para este documental fueron realizados por la Red de la Transición de la Comarca Andina (Patagonia, Argentina), y hasta el momento es la única versión en nuestro idioma de esta película. Para ver la ficha técnica completa y mayor información del documental, ir a la siguiente página:

sites.google.com/​site/​sinpetroleo/​cine/​overdose



lunes, junio 20, 2011

La Deuda Pública y el Pacto del Euro



Miren Etxezarreta es Catedrática Emérita de Economía Aplicada de la Universidad de Barcelona y Doctora por la London School of Economics. En esta entrevista Miren nos explica quiénes son los causantes de la explosión de la deuda pública, a quiénes favorece, a quiénes perjudica, cuál es la política de la Unión Europea sobre esto (Pacto del Euro) y cuáles son las alternativas. Además reflexiona sobre los distintos tipos de economistas, los que miran más la realidad y los que miran la realidad de los poderes fácticos del mundo del dinero.

viernes, junio 10, 2011

19J CONTRA EL PACTO DEL EURO




El 19 de abril, la Comisión de Economía y Asuntos Monetarios (ECON) del Parlamento Europeo aprobó seis paquetes de medidas para “fortalecer el control presupuestario y la coordinación de políticas económicas en la zona euro”. Medidas que serán aprobadas por el propio Parlamento en este mes de junio sin prácticamente tiempo para su discusión. Algunas de estas medidas consisten en la vinculación de los salarios a la productividad, aumentar la edad de jubilación y trasvasar fondos a los planes privados de pensiones, introducir en las Constituciones de los Estados la obligatoriedad de limitar los déficits públicos, establecer un calendario para la reducción de la Deuda Pública y disciplinar a los países con desequilibrios macroeconómicos graves, incluyendo la falta de competitividad pero no el paro.

Paco Álvarez nos explica el tipo de medidas que se quieren adoptar y a quienes afectarán de manera directa.


(VER VIDEO)



lunes, junio 06, 2011

Los bancos roban y el gobierno mira para otro lado


6 Junio 2011

Juan Torres López y Alberto Garzón Espinosa – Consejo Científico de ATTAC.

La aprobación por el Gobierno el pasado viernes de un Real decreto que ha sido calificado por algunos medios como “ley contra los abusos en la banca” pone una vez de relieve la desfachatez gubernamental y la directa complicidad de los poderes públicos con la banca privada para permitirle salir de la crisis con más poder y una situación patrimonial saneada.

Se dice que es un decreto contra los abusos bancarios porque se modifican algunos criterios de cómputo de activos para que la exposición al riesgo de los bancos cuando realizan inversiones especulativas y de ingeniería financiera sea más transparente y, sobre todo, porque establece mecanismos para limitar las remuneraciones de los directivos, además de intervenir en el mercado para evitar que los bancos recurran a las llamadas “guerras de depósitos” ofreciendo intereses elevados que, según el gobierno, luego obligan a aumentar el coste de la financiación a la economía.

Decimos que el decreto es una desfachatez porque no se enfrenta realmente a las causas que provocaron la crisis financiera, porque solo pone paños calientes para hacer como que se regulan de otro modo las finanzas, cambiado algo para que nada cambie, y porque engaña a la sociedad haciendo creer que los abusos de la banca provienen de donde en realidad no vienen.

Lo que hay que controlar no son los sueldos de los directivos sino los beneficios de la banca.

Lo que debería hacer el gobierno no es lanzar este canto de sirena sino, de entrada, someter las remuneraciones astronómicas de los directivos bancarios a impuestos justos y progresivos y no hacerlos desaparecer, como viene haciendo.

Y, sobre todo, impedir que la banca privada pueda generar los beneficios extraordinarios que obtiene a base de financiar mal a la economía productiva y de gozar de un poder de mercado radicalmente incompatible con el buen funcionamiento del sistema financiero e incluso con el juego de poderes democrático que debe primar en una sociedad que se dice democrática.

(leer más en ATTAC)


martes, mayo 24, 2011

El Banco de España vuelve a la carga

El gobernador del Banco de España confunde a los españoles

Ni veinticuatro horas ha esperado el gobernador del Banco de España, desde que se cerraran los colegios electorales, para volver a la carga tratando, una vez más, de hacer pasar las medidas económicas que reclama la banca y la gran patronal como las que interesan al conjunto de la población.

Ante su insistencia, es preciso que la ciudadanía sepa que lo que difunde el gobernador no responde a un criterio indiscutido ni es una verdad científica que haya que acatar inexcusablemente porque no haya otra alternativa posible para resolver los problemas de nuestra economía.

La gente debe saber que lo que dice el gobernador solo es el resultado de preferencias políticas y de juicios ideológicos acerca del mejor o peor funcionamiento de la economía y, por tanto,  que sus propuestas no tienen por qué tomarse como una verdad que esté fuera de toda discusión y que haya que acatar sin remedio.

Las propuestas del gobernador no tienen fundamento científico definitivamente contrastado, no todos los economistas científicos están de acuerdo con ellas, ni se puede demostrar que sean mejores que otras para crear empleo y salir de la crisis. Es más, lo que sí sabemos, porque la experiencia lo ha demostrado, es que cuando se toman las medidas que él viene proponiendo (y que casualmente son las que suscriben la banca y la gran patronal) lo que mejora son las rentas y los beneficios de los bancos y de las grandes empresas mientras que empeoran los de los trabajadores.

En esta última ocasión, el gobernador ha impartido una conferencia en la Asamblea anual del Instituto de Empresa Familiar en la que ha vuelto a insistir en ideas que no son ciertas y de nuevo con un doble intento: por un lado, hacer que la crisis la paguen quienes la sufren sin haberla provocado para que sus causantes salgan de ella con más beneficios y mejores condiciones de negociación y poder, y por otro, disimular las responsabilidades que el propio gobernador y el Banco de España en general han tenido en la gestación de la crisis como consecuencia de su incompetencia y de su complicidad con el capital privado.

En este texto me limitaré a señalar las ideas divulgadas en esta conferencia que me parecen claramente falsas y que creo más importantes porque tienen una nefasta influencia sobre la política económica que se debería seguir para salir de la crisis.

Exculpar a la banca

Afirma el gobernador que "el problema del sistema bancario español estaba limitado a una parte del sector de cajas de ahorro".

El gobernador confunde a la población porque la realidad es que no se ha hecho un  test que realmente pueda dar a conocer el estado patrimonial de todo el sector financiero. En lugar de ello, el Banco de España hizo los cambios legales oportunos con el fin de que la banca privada pudiera disimular mediante argucias contables su verdadero nivel de deterioro patrimonial, de modo que no es verdad que la crisis de sector financiero haya afectado solo a las cajas. Y, en todo caso, tendría que haber dicho que si a algunas les ha afectado de una manera especial ha sido por haberse desnaturalizado y haber copiado el modo de actuar de la banca privada que dio lugar a la crisis, dejando de lado el interés social que deberían haber perseguido..

La prueba de ello es bien clara: si, según el gobernador, la situación de la banca privada es sólida, ¿cómo se puede explicar la escasez de crédito que sufren nuestras pequeñas y medianas empresas y familias? Si los bancos son tan sólidos, ¿por qué dejaron de darlo?

Lo que ocurre es que para encubrir a la banca privada, el Banco de España viene manteniendo la misma tesis que los banqueros: no hay escasez de oferta de crédito por parte de la banca sino...¡falta de demanda solvente por parte de los sujetos económicos! Y tiene la osadía de decir que lo que ha ocurrido es que, después de una larga época de crédito abundante, se ha contenido la demanda.

¡Que le pregunten a los pequeños y medianos empresarios a ver si es que no necesitan crédito o es que no se lo ofrecen, o que solo se lo ofrecen en condiciones inalcanzables los bancos "sólidos" a los que protege el gobernador! ¿Acaso la demanda era más solvente en los años del boom crediticio?

Culpar a las normas que protegen a los trabajadores

La segunda idea completamente falsa que lanza el gobernador es que las tasas de paro tan altas que sufre nuestra economía se deben "a las dificultades que ofrece nuestro marco legal e institucional a la creación de empleo". Y, en consecuencia, lanza la idea de que "con las instituciones adecuadas (que no menciona porque sabe el mal efecto que tiene pero que todos sabemos cuáles son), no sólo los empresarios podrían ofrecer un mayor número de empleos que fueran rentables para sus empresas sino que, y esto es más importante, los trabajadores tendrían la opción de decidir si quieren aceptar o no esos puestos de trabajo".

Esta idea es falsa porque los empresarios (aunque dispusieran de las instituciones laborales más favorables a sus intereses: despido sin costes, negociación trabajador a trabajador, salarios los más bajos posibles, etc...) no contratarían más empleo si no tuvieran asegurada la demanda suficiente para su producción y beneficios suficientes. El gobernador engaña a la gente con una idea que fue desechada por economistas notables hace ya casi cien años: para que una empresa contrate no es suficiente con que tenga bajo coste sino que debe tener suficiente ingreso. Y resulta que la propuesta que hace el gobernador siguiendo los dictados de la gran patronal, podría se adecuada para alguna empresa o para algún grupo de ellas (para aquellas cuyo ingreso no dependiera de la demanda generada por los salarios de los trabajadores), pero no para la gran generalidad de las empresas que crean empleo en España que son las medianas y pequeñas y cuya demanda sí depende del poder de compra de los trabajadores españoles.

Hay que decirlo bien claro: la política que defiende el gobernador no es la que va a crear empleo porque sabemos que es la misma que se ha venido aplicando en los últimos años y la que justamente ha producido que la actividad económica y, por tanto, el empleo sea menor. Con sus propuestas de reforma laboral no solo no se va a crear más empleo sino que se va a destruir más porque con ellas se debilita aún más la demanda efectiva de la que viven las pequeñas y medianas empresas que crean la inmensa mayor parte del empleo en España.

Y para justificar sus medidas favorables a las grandes empresas (que efectivamente no necesitan demanda proveniente de los salarios españoles porque la tienen en otros mercados globales) al gobernador ni siquiera le importa alterar la lógica de los procesos económicos para seguir confundiendo y atemorizando a la gente. Así dice que "si no se eliminan los obstáculos a la creación de empleo, los mercados acabarán percibiendo que la única forma que tendrá España de recuperar la competitividad dentro de la unión monetaria será la de mantener unas tasas de crecimiento del PIB muy bajas durante muchos años".

Primero, sus anteojeras le hacen confundir los obstáculos que crean desempleo, olvidando que los mayores son la falta de financiación y de demanda. Y luego razona al revés. Lo que hoy día se está produciendo es justamente lo contrario: son las políticas que propone el gobernador las que constituyen un formidable  obstáculo para que se produzca crecimiento económico (sin entrar ahora a valorar que esto por sí mismos sea beneficioso desde otros puntos de vista) y eso es lo que impide que se cree el suficiente empleo. De hecho, se adoptan así porque esos bajos niveles de empleo son los que permiten mantener salarios bajos y aumentar así el beneficio, que es lo que realmente se persigue.

Y es la política de bajos salarios y de bajo gasto público que propone el gobernador para defender los intereses de la banca (que así encuentra más demanda para su oferta de crédito) y de la gran empresa (por las razones que ya he señalado) la que en realidad impide que aumente la productividad y la que impone un tipo de competitividad empobrecedora para nuestra economía porque imposibilita que aumente el necesario capital social, la formación, los incentivos para la innovación, etc. Basta ver que la actividad económica que ha aumentado en los últimos años en que han predominado estas políticas ha sido la que conlleva empleo precario y baja productividad: construcción y servicios personales de todo tipo, principalmente.

La ideología decimonónica del gobernador

Como ya he explicado en otros textos, para defender sus propuestas el gobernador, como los economistas liberales, se sirve de un modelo de análisis que establece que la causa del desempleo se encuentra solo en el mercado de trabajo y que, por tanto, para combatirlo, lo único que hay que hacer es eliminar trabas a la contratación, evitar todo lo que frene la bajada de salarios y acabar con la protección de los trabajadores (sindicatos, convenios, leyes...).

Es un modelo que sabemos que es falso desde hace ya casi un siglo porque la creación de empleo por parte de las empresas depende, sobre todo, de lo que ocurra en el mercado de bienes y servicios. Es evidente que las normas laborales deben ser adecuadas pero por mucho que lo sean, como he dicho antes, si no hay demanda para las empresas no contratarán a un solo trabajador por muy bajo que sea su salario.

Combatir el gasto público

El gobernador también se suma a la cruzada para imponer políticas de austeridad. Una de las más grandes barbaridades de las políticas neoliberales en estos momentos.

Ya he dicho que el problema es que el gobernador parte de un diagnóstico erróneo, como resultado de sus anteojeras ideológicas liberales: no es capaz de contemplar que lo que en realidad paraliza la actividad económica y la creación de empleo es la falta de demanda y la carencia de financiación suficiente y no las normas laborales.

Por tanto, si se sigue sin añadir financiación y si encima se restringe aún más la demanda cortando la que proviene del sector público lo que ocurrirá, por muchas normas que se cambien, como propone el gobernador, es que el motor de la economía se queda con todavía menos gasolina.

A muchos lectores y lectoras este último juicio, aunque le pueda parecer elemental, les resultará increíble y seguro que  responderían: ¿pero cómo es posible que un gobernador que usted se dice que defiende a las empresas propone una política que se afirma que disminuye la demanda y, por tanto, que les reduce el beneficio?

La respuesta es fácil: el gobernador no defiende a todas las empresas por igual. Lo que acabo de señalar hunde a las pequeñas y medianas que ni tienen financiación propia ni más demanda que la que viene del mercado interno. Pero esa política lleva a pagar menos impuestos, a disminuir la provisión pública de bienes y, al fin y al cabo, no afecta, como dije, a las empresas que venden fuera de España. Lo que ocurre es que a éstas últimas se les está permitiendo que se desentiendan de financiar la economía a través de impuestos mientras que el menor gasto público que deteriora los servicios públicos les abre un nuevo yacimiento de beneficio en los servicios privados con mano de obra cada vez más barata.

Además, y como también se ha puesto de evidencia en estudios empíricos, tampoco es verdad que estas políticas de austeridad lleven a soportar menos deuda (La política de austeridad del gobierno español puede generar más deuda que las de estímulo fiscal ). Quizá todo lo contrario. Como la economía crece menos, se termina por tener que endeudarse más y hay que hacerlo a primas más elevadas porque los mercados entienden que va peor. Es decir, que la austeridad no arregla el problema mientras que termina por convertirse en un negocio para la banca que es la que financia la deuda y la que se enriquece con ella.

Las preocupaciones del gobernador

Al menos, no se puede decir que el gobernador no oculte sus intenciones. Lo dice bien claro cuando afirma, dirigiéndose al gobierno y a los parlamentarios como si fuera el dueño de sus voluntades y el dirigente de los designios de la nación, que "debemos concentrarnos en aliviar las preocupaciones de los mercados".

¡Qué dulzura! Claro, no se va a concentrar el gobierno y el Parlamento en aliviar las preocupaciones de los trabajadores y trabajadoras en paro, de los jóvenes que no van a tener en empleo, de los pensionistas o de los miles de pequeños y medianos empresarios o de autónomos que se arruinan porque el Banco de España es incapaz de conseguir lo que es su obligación, que se restaure el flujo de financiación que necesitan y que los bancos dejen de estafar a sus clientes y de especular destruyendo riqueza productiva.

El gobernador nos dice que tenemos que aliviar a los mercados, o sea, a los banqueros e inversores que ganan miles de millones de euros especulando contra nosotros y llevándose sus beneficios lejos del fisco a los paraísos fiscales. Y además nos señala sin tapujos, no vayamos a equivocarnos, a quién echar la culpa y a quién no: "Culpar de esto a la maldad o avaricia de los mercados sería una pérdida de tiempo", nos dice el bueno del gobernador.

Claro que sí. Es mucho más eficaz echársela, como hace él, a los parados que no quieren trabajar porque seguramente estarán más cómodos yendo cada día a jugar al golf o a los empleados que ganan unos cientos de euros pero cuyo afán de ganar unos pocos más le parece al gobernador que desastibiliza la economís y le quita el empleo a los parados, o a los pensionistas, que lo único que quieren es jubilarse cuanto antes para disfrutar de pensiones millonarias como si fueran un banquero cualquiera, o a  las administraciones públicas, que tienen  que dedicarse como pueden a tapar el agujero que han provocado los bancos que debía de haber controlado el gobernador... ¡Qué gran sensibilidad y sentido de la justicia los del gobernador! ¡Qué gran economista y qué gran servidor del Estado!!

Y lo que no dice el gobernador

El gobernador, en suma, se ha dedicado una vez más a pontificar contra las normas laborales, sin decir claramente, eso sí, que lo que pide es menos costes laborales, nada de convenios colectivos, fuera sindicatos, más recortes de gasto público, privatizaciones de servicios públicos y acabar con los privilegios desorbitados que en su opinión tienen los trabajadores españoles (de quien, qué casualidad, se le olvida decir que llevan casi veinte años perdiendo poder adquisitivo) debido a las normas laborales existentes.

El gobernador se mete allí donde no lo llaman, porque ni a él ni al Banco de España le corresponde dictar la política económica al gobierno y  al parlamento, pero luego ni siquiera menciona cuestiones financieras que a él si le tocan de lleno: que el banco de España permitió un endeudamiento gigantesco para que la banca privada se enriqueciera, que no hizo nada para evitar una burbuja inmobiliaria para que los promotores, los constructores y los especuladores se hicieran de oro; que dejó que los bancos cometieran miles y miles de fraudes y engaños ofreciendo a sus clientes swaps, clips y otros productos muy arriesgados como si fueran seguros cuando en realidad se trataba de trucos para hacerles perder miles de euros...

Yo creo que el gobernador no tiene derecho a actuar así y creo que la ciudadanía tiene el de gobernar las cuestiones económicas y financieras. No somos esclavos de los gobernadores de los bancos centrales. ellos son servidores de la ciudadanía. Por eso hay que exigir que el  gobernador del Banco de España deje de juegar siempre en el mismo equipo, que guarde silencio sobre lo que no es de su competencia y que, en lugar de ello, se dedique a cumplir mejor con su deber de supervisar a la banca que ha provocado el desastre económico en el que estamos. 

El comportamiento de este tipo de gobernadores, y en general la existencia de bancos centrales independientes, es incompatible con una democracia real. Por eso no se puede pasar por alto su actuación. Todo lo contrario, es necesario investigar al Banco de España. Hay que determinar por qué sus directivos no oyeron las advertencias de sus técnicos, por qué dejaron que se deteriorase tanto la situación crediticia, por qué ayudaron a que la banca hiciera el gran negocio sabiendo que se estaba creando el desequilibrio que ahora dice el gobernador que es nuestro principal problema económico. Hay que descubrir por qué unos altos funcionarios que se supone que están al servicio de los intereses públicos son retribuidos tan generosamente por el capital privado cuando terminan su mandato público. Hay que exigir al gobierno y al Parlamento que investiguen todo esto y concretamente lo que ha ocurrido con la deuda actual, cuál ha sido el papel de los bancos españoles en su generación y encarecimiento y por qué el Banco de España, en lugar de tomar medidas para que la economía nacional quedara a salvo de los mercados, es decir, de los bancos especuladores, nos dice que lo que hay que hacer es aliviar sus preocupaciones, esto es, procurar que tengan mejores condiciones todavía para aprovecharse de nosotros y para seguir arruinándo nuestra economía.

Y, sobre todo, hay que luchar para que todas esas conductas se declaren cuanto antes crímenes económicos y sean perseguidas penalmente con la máxima dureza.


Juan Torres López (www.juantorreslopez.com) es catedrático de Economía Aplicada de la Universidad de Sevilla. Miembro del Comité Científico de ATTAC- España

domingo, mayo 22, 2011

Vamos a hacer dinero (Let's make money)



Pinchar en el cartel para ver la película en youtube.
(para activar los subtítulos, pinchar en el botón rojo "cc")




domingo, mayo 15, 2011

15 M - Carta de José Luis Sampedro

 Queridos amigos:

 Ante la imposibilidad de asistir a vuestra convocatoria, deseo con estas líneas manifestar mi adhesión a la iniciativa ¡Democracia real ya! Naturalmente interpretando la palabra “real” como adjetivo referido a realidad y no a realeza.

 Hace unos meses me uní a Stéphan Hessel prologando su panfleto Indignaos. Era un llamamiento a no aceptar sin más la tiranía del poder financiero y el abandono de los valores que encarnaba nuestra civilización (Europa). Poco después, Rosa María Artal tomó el relevo y bajo el título Reacciona nos invitó a unos cuantos estudiosos a profundizar en las razones para actuar frente a la crisis económica, política y social del sistema.

 Ahora es vuestro turno, mucho más importante. Me ilusiona ver que los receptores del mensaje, muy certeramente, habéis comprendido que no basta con indignarse, que es necesario convertir la indignación en resistencia y dar un paso más. El momento histórico impone la acción, la movilización, la protesta, la rebelión pacífica. El llamamiento a indignarse no debe quedarse en un best-seller fácilmente digerible por el sistema y así lo estáis demostrando con esta convocatoria.

 Por eso me adhiero a vuestras reivindicaciones, hago mío el manifiesto, me solidarizo y deseo un clamoroso 15-M. Pero sobre todo, os animo a avanzar en la lucha hacia una vida más humana. Los medios oficiales no se van a volcar con vosotros y encontraréis muchos obstáculos en el camino, pero está en juego vuestro futuro. El 15 de mayo ha de ser algo más que un oasis en el desierto; ha de ser el inicio de una ardua lucha hasta lograr que, efectivamente, ni seamos ni nos tomen por “mercancía en manos de políticos y banqueros”. Digamos NO a la tiranía financiera y sus consecuencias devastadoras.

 José Luis Sampedro

viernes, abril 15, 2011

Rebelate!



Este artículo es una reflexión sobre el presente tomando el pasado como guía de a dónde debiéramos ir. Después de todo, los valores republicanos son la máxima expresión de los valores democráticos que tendríamos que sostener en un sistema político, en el cual cada ciudadano tuviera la misma capacidad decisoria en la gobernanza del país, sin cortapisas o leyes electorales que den más peso a unos que a otros, como está ocurriendo en España.

La Transición inmodélica de la dictadura a la democracia produjo una cultura escasamente democrática y un proceso electoral que estaba diseñado –como han reconocido algunos de sus diseñadores– para debilitar a amplios sectores de las izquierdas. Ello ha determinado que, aun cuando las encuestas muestran que la mayoría de la población española está en el centro-izquierda e izquierda, las políticas de izquierda (a pesar de grandes avances) no han dominado la mayoría del comportamiento legislativo durante el proceso democrático. El sustancial retraso del Estado del bienestar español (con el gasto público social per cápita más bajo de la UE-15), 30 años después de la democracia, es un indicador de ello.

Nuestro sistema electoral es poco representativo y se nota. Y esta escasa representatividad en las Cortes españolas (que se reproduce en los parlamentos autonómicos) va acompañada de unos partidos, la mayoría de los cuales están enormemente influenciados por los mayores medios de información y por grupos de presión, entre los cuales, el capital financiero es esencial. Así, hemos visto cómo se ha desarrollado casi un consenso en los establishments políticos y mediáticos del país sobre la necesidad de retrasar la edad de jubilación de 65 a 67 años, propuesta legislativa del Gobierno que fue aprobada casi por unanimidad en las Cortes españolas. Este casi consenso contrasta con la enorme impopularidad de tal medida entre la ciudadanía, la gran mayoría de la cual se opone.

Según la Constitución española, el poder del Estado deriva de la voluntad popular. Pero, si comparamos qué es lo que la ciudadanía desea por un lado y lo que las distintas ramas del Estado (y, muy en especial, la rama legislativa y ejecutiva del Estado) aprueban por el otro, el contraste es significativo.

Otro ejemplo de ello son las medidas que el Estado ha tomado para salir de la crisis (desde la congelación de las pensiones a los recortes radicales que se están aplicando a los ya subfinanciados servicios del Estado del bienestar). Las cotas de impopularidad de estas medidas son muy altas, lo cual no es obstáculo para que se realicen, promovidas por la mayoría de los medios de mayor difusión. Tales medios editorializan y repiten machaconamente que no hay otras medidas posibles en respuesta a factores “externos”, en este caso, los mercados financieros. Acentúan con gran intensidad lo de “externos” a fin de diluir las responsabilidades internas. Pero lo externo es una mera excusa para realizar lo que los establishments financiero, empresarial, político y mediático han deseado siempre: debilitar al mundo del trabajo para optimizar los intereses del capital. Es lo que solía llamarse “lucha de clases”.

Naturalmente que las clases sociales van variando y su conflicto se expresa de muchas formas. Pero hoy este conflicto es de la gran mayoría de la población (clase trabajadora y la mayoría de las clases medias) frente a una enorme concentración de poder financiero y económico español que, en alianza con sus aliados extranjeros, está imponiéndose a la mayoría de la ciudadanía. Por ejemplo, para reducir el déficit, en lugar de congelar las pensiones y recortar los gastos en sanidad, educación, servicios domiciliarios y otros, se podrían haber conseguido 35.000 millones de euros mediante las cargas impositivas de los sectores más privilegiados (sin afectar a la mayoría de la población), tal como han sugerido los inspectores de Hacienda del propio Ministerio de Economía. Es más, mediante la corrección del enorme fraude fiscal –que beneficia primordialmente a la banca, a las grandes empresas y a las rentas superiores (eliminando, por ejemplo, los paraísos fiscales), así como revirtiendo las reducciones fiscales regresivas llevadas a cabo en los últimos 15 años– podrían obtenerse 80.000 millones de euros más.

No es, pues, lo “externo”, sino lo “interno” lo que está obstaculizando la expresión del proceso democrático. Y la ciudadanía es consciente de ello. Encuesta tras encuesta muestra el desapego de la ciudadanía hacia la clase política y hacia los gobernantes. Nuestra democracia está seriamente amenazada. De ahí la urgencia de movilizaciones para continuar la lucha iniciada por las generaciones anteriores en defensa de la democracia. Nuestros padres lucharon para defender la democracia y fueron brutalmente reprimidos como consecuencia de su derrota. Mi generación luchó en los difíciles años cincuenta, sesenta, y más tarde en los setenta, oponiéndose a la dictadura. Fue esta lucha y otras las que fueron responsables del fin de la dictadura. No hay que olvidar nunca que, aun cuando Franco murió en la cama, la dictadura murió en la calle.

Y es ahora cuando hay que luchar para recuperar la democracia que está siendo secuestrada, en la que el Estado está tomando posturas sistemáticamente en contra de la mayoría de la población y en contra de su deseo. Esto es indignante y requiere movilizaciones populares basadas en los valores republicanos que exijan al Estado que responda a la sociedad y no, como está ocurriendo ahora, que se imponga a ella.

Vicenç Navarro

lunes, enero 10, 2011

Carta a MAFO

Estimado gobernador del aún más apreciado Banco de España, señor Miguel Ángel Fernández Ordóñez (MAFO para el sector). Sigo desde hace tiempo sus escuchadas recomendaciones sobre cómo salir de la crisis. Tengo ya claro que, en su opinión, la única medicina para sanar nuestra doliente economía pasa por tres tristes tragos de amargo ricino: el recorte del gasto público, el retraso de la edad de jubilación y la moderación salarial. Conozco su receta, pero me quedan tres dudas, una por cada inevitable “reforma estructural” que usted propone.

La primera, sobre el recorte del gasto público. ¿Se refiere a esos 12.000 millones de euros que el Estado ya ha prestado a las cajas a través del fondo de rescate? Sí, ya sé que es dinero a devolver con intereses… salvo que alguna caja quiebre (dios o los mercados no lo quieran). Pero le recuerdo que la supervisión de esas cajas, hoy tan necesitadas de dinero público, es de su exclusiva competencia. Y si hemos llegado a esta situación es, en gran medida, por culpa de una burbuja inmobiliaria que el Banco de España pudo y no quiso frenar, según ha denunciado un reciente informe de la mismísima Comisión Europea.

La segunda duda, sobre el retraso de la edad de jubilación. ¿Se refiere a los más de 15.000 trabajadores de las cajas que van a ser prejubilados, merced al plan de fusiones que usted mismo pilota al frente del Banco de España? ¿O la culpa es de los obreros de la construcción, que se jubilan, de media, diez años más tarde que el sector laboral que antes cobra su pensión: el de los empleados de la banca?

Y mi tercera duda, sobre la moderación salarial, imprescindible para sacar del arroyo a “un país que ha vivido por encima de sus posibilidades”. ¿Se refiere a los 165.000 euros anuales que usted cobra?


(Escolar.net)

martes, enero 04, 2011

jueves, diciembre 30, 2010

Y las pensiones privadas?

Una pregunta para aquellos reformistas que plantean el impepinable recorte de las pensiones. Y las ayudas públicas a los fondos de pensiones privados ¿cuándo las reformamos?

Me refiero a esa desgravación para los planes de pensiones, un producto financiero tan típico como el turrón ahora que se cierra el año fiscal. En teoría, es un incentivo para que los ciudadanos ahorremos para la jubilación. En la práctica, es una ayuda completamente desigual donde reciben más los que más ganan: los que más pensión cobrarán y pueden permitirse ahorrar. También es una subvención indirecta a los bancos, que son los grandes beneficiados de este mecanismo que creó el PSOE en los años de Felipe y que ni Aznar ni Zapatero han querido eliminar.

Los fondos de pensiones privados rara vez dan rendimientos por encima de la inflación. El verdadero beneficio es la desgravación fiscal. Es una ayuda muy poco igualitaria: la desgravación –hasta 4.300 euros menos en el IRPF por 10.000 euros invertidos– supone una cuantía mayor para las rentas más altas; en términos absolutos se ahorran más los que más tienen, que retrasan así el pago de esos impuestos hasta que cobren la jubilación (y tengan un tipo del IRPF inferior).

Como siempre, la banca gana: es el Estado quien incentiva la venta de estos fondos con los impuestos que deja de recaudar. Sin desgravación fiscal, los bancos tendrían que ofrecer más rentabilidad. No es el famoso chocolate del loro (ese loro ya murió de diabetes). Según los Presupuestos Generales, esta desgravación costará 1.443 millones en 2010. Por comparar: el Estado tiene previsto gastar este año en las pensiones privadas casi tanto como lo que se ahorra al congelar las pensiones públicas (1.500 millones). ¿A que no parece justo? Es que no lo es.

(Escolar.net)

martes, septiembre 28, 2010

La hostilidad de los medios a los sindicatos.

Artículo publicado por Vicenç Navarro en el diario digital EL PLURAL, 27 de septiembre de 2010

Este artículo responde al artículo insultante de Fernando Vallespín, columnista de El País, que en un artículo titulado “La huelga zombi”, define a los sindicatos y a los partidos a la izquierda del gobierno como “estúpidos” por no ver que las políticas propuestas por el gobierno Zapatero son las únicas posibles. El artículo cuestiona las tesis sobre las cuales se basa el insulto de “estúpidos".

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viernes, agosto 20, 2010

El espejismo económico alemán




El pasado viernes los medios de información anunciaron con gran alboroto el crecimiento de la economía alemana (el mayor motor de la economía europea), que según la  Oficina Federal de Estadística del gobierno alemán, representaba el mayor incremento que aquella economía había experimentado durante el periodo de existencia de la Alemania unificada.
Inmediatamente, tal aumento del crecimiento se ha presentado como ejemplo de lo bien que han ido, para Alemania y para todos los países de la Eurozona, las políticas de austeridad propuestas por el gobierno de Angela Merkel. Puesto que unos días antes, el Banco Central Estadounidense -el Federal Reserve Board- había anunciado un retroceso del crecimiento económico de Estados Unidos, resultando en una tasa de crecimiento económico menor que la nueva tasa experimentada por la economía alemana, los medios (la mayoría de sensibilidad conservadora y neoliberal) inmediatamente lanzaron las campanas al vuelo, concluyendo que la elevada tasa de crecimiento alemana mostraba la superioridad de las políticas de austeridad fiscal identificadas con el gobierno Merkel, sobre las políticas de estímulo económico, propuestas y llevadas a cabo por el gobierno Obama en EE.UU. Uno de los economistas neoliberales más promocionados por  la televisión pública catalana, TV3, inmediatamente definió las políticas de estímulo del Presidente Obama como un “enorme desastre”, mostrando, una vez más, la hipérbole y exageración que caracteriza su discurso.

Para poder llegar a esta conclusión se olvidan e ignoran, sin embargo, varios hechos. Uno de ellos es que el incremento del crecimiento económico alemán tiene poco que ver con las políticas de austeridad alemanas, pues la causa de este crecimiento se debe a otras razones, incluyendo el rápido descenso del valor del euro, que ha facilitado el aumento de las exportaciones alemanas, sobre todo a China y a EE.UU., que durante estos años de crisis han tenido mayor crecimiento económico que  Alemania, consecuencia, por cierto, del estímulo económico que estos países han aplicado a  sus economías. Alemania es el mayor exportador del mundo y las exportaciones (y no la demanda doméstica) son el motor de aquella economía.

En realidad, los salarios (la mayor fuerza motriz de la demanda doméstica) han permanecido estancados desde hace ya muchos años en Alemania, situación que ha sido denunciada no sólo por los sindicatos y la izquierda alemana, sino también por la Ministra de Economía del gobierno Sarkozy, Christine Lagarde, pues tal estancamiento de la demanda doméstica está detrás de la falta de recuperación de la economía de la Eurozona, dado que  la falta de un incremento de la demanda doméstica en Alemania explica una paralización de las importaciones alemanas de los productos producidos en los otros países de la Eurozona.

En realidad, la enorme concentración de euros en Alemania (que la banca alemana ha prestado a los bancos del sur de Europa y ha utilizado también para comprar la deuda pública de aquellos países) se basa en esta situación: Alemania exporta mucho e importa poco y paga a sus trabajadores mucho menos de lo que estos producen. De ahí, que como bien decía el corresponsal de The New York Times, en Alemania, el “milagro exportador” en Alemania se ha basado en los sacrificios de la clase trabajadora alemana (14.08.10).
Acentuando este estancamiento de los salarios, Alemania  ha sufrido políticas de austeridad de gasto público (incluyendo social) desde la época del gobierno Schroeder (1998-2005), resultado del descenso de los ingresos al estado, consecuencia de una reducción de los impuestos de sociedades y de las rentas superiores, políticas seguida más tarde, también, por Angela Merkel. Los impuestos sobre el capital disminuyeron ni más ni menos  que 21 puntos y el nivel de grabación de las rentas superiores se redujo 9,5 puntos. Si Alemania hubiera mantenido los niveles de imposición fiscal de 1998, su Estado habría recaudado 75.000 millones de euros más por año que los recaudados en 2009, una cantidad casi idéntica al déficit que Merkel quiere reducir a base de políticas de austeridad.

Estas políticas determinaron que el crecimiento de la productividad beneficiase enormemente a las rentas del capital a costa de las rentas del trabajo. Lo cual quiere decir que había, y continúa habiendo, un problema grave de falta de crecimiento de la demanda interna. Como dijo Peter Bofinger del Consejo Económico Alemán, “el problema de Alemania es que vive muy por debajo de sus posibilidades”. Por cierto, una situación muy semejante ha estado ocurriendo en España.
Por otra parte, las enormes políticas de austeridad que se están imponiendo en los países de la Eurozona (particularmente acentuadas en los países del Sur, como España, Grecia y Portugal) son políticas impuestas, no tanto por los mercados financieros (como constantemente y erróneamente se acentúa, incluso por las izquierdas), sino por el Banco Central Europeo (próximo al Banco Central Alemán), por el Consejo Europeo (liderado por el gobierno conservador-neoliberal de la canciller alemana Merkel) y por el Fondo Monetario Internacional (portavoz del capital financiero internacional) y que tienen como objetivo primordial que aquellos países paguen a los bancos alemanes y a otros países centrales el dinero que se les debe.

En realidad, el descenso de la economía estadounidense, que ha tenido durante este año tasas de crecimiento económico muy superiores a las alemanas, ha comenzado a disminuir, consecuencia precisamente del descenso del estímulo económico y que explica la  petición por parte de algunos sectores de la Administración Obama  de que se incremente este estímulo, pues, aún cuando tuvo un impacto positivo, responsable del mayor crecimiento económico que Alemania, al ir terminándose se observa un descenso del crecimiento económico. En realidad, una de las causa de que el crecimiento sea tan débil en España es la falta de tal estímulo económico, resultado de las medidas de austeridad de gasto público equivocadas que el gobierno está desarrollando.

Vicenç Navarro - Público

martes, agosto 17, 2010

Entrevista a Vicenç Navarro


La Fundació Pere Ardiaca entrevista al catedrático de Ciencias Políticas y Sociales de la UPF Vicenç Navarro, acerca de las políticas de ajuste que está llevando a cabo el gobierno español.
23 de julio de 2010, Barcelona.