lunes, diciembre 22, 2008
Mitrofan (el culebrón)
sábado, diciembre 20, 2008
Probable fin de semana soleado
jueves, diciembre 18, 2008
Inconvenientes en los servicios públicos
Profundamente asombrados, los famas sacudían los receptores pero todo seguía en rumano, hasta el tango Esta noche me emborracho, y el teléfono de la Dirección General de Radiodifusión estaba atendido por una señorita que contestaba en rumano a las clamorosas reclamaciones, con lo cual se fomentaba una confusión padre.
Enterado de esto el Superior Gobierno mandó a fusilar al cronopio que así mancillaba las tradiciones de la patria. Por desgracia el pelotón estaba formado por cronopios conscriptos, que en vez de tirar sobre el ex Director General lo hicieron sobre la muchedumbre congregada en la Plaza de Mayo, con tan buena puntería que bajaron a seis oficiales de marina y a un farmacéutico.
miércoles, diciembre 17, 2008
Cómo usar el Imeem
Conservación de los recuerdos
Los cronopios, en cambio, esos seres desordenados y tibios, dejan los recuerdos sueltos por la casa, entre alegres gritos, y ellos andan por el medio y cuando pasa corriendo uno, lo acarician con suavidad y le dicen: "No vayas a lastimarte", y también: "Cuidado con los escalones". Es por eso que las casas de los famas son ordenadas y silenciosas, mientras que en las de los cronopios hay gran bulla y puertas que golpean. Los vecinos se quejan siempres de los cronopios, y los famas mueven la cabeza comprensivamente y van a ver si las etiquetas están todas en su sitio.
domingo, diciembre 14, 2008
Redondas inocentes gotas
Pero las hay que se suicidan y se entregan enseguida, brotan en el marco y ahí mismo se tiran; me parece ver la vibración del salto, sus piernitas desprendiéndose y el grito que las emborracha en esa nada del caer y aniquilarse. Tristes gotas, redondas inocentes gotas. Adiós gotas. Adiós.
sábado, diciembre 13, 2008
Sigue lloviendo
Vuelve a llover. Llueve, y llueve y no para.
Mis plantas (actuales y futuras) están encantadas, pero yo ya estoy un poco harta.
Lo tenía ya todo atado y bien atado (como aquel) para volver a la pintura en serio, pero esto es un pitorreo. Dentro de casa no puedo, porque mi madre no soporta los olores (ni de lejos) y fuera tampoco, que aunque voy camino de convertirme en una criatura anfíbia, me faltan algunos detallitos. Fuera hace un frío que pela, aunque no lloviera.
Y eso que me he montado una caseta pictórica para esos menesteres. A las fotos me remito:
Pero entre el frío, la lluvia y la
artrosis de pulgares a la que
estoy suscrita (cosas de la edá, dice el fisio!)
no hay quien le meta mano al asunto.
(Ay! Cómo echo de menos el grupo de MSN, maldita sea! Con lo facil que era montarse un mensaje con fotos)
sábado, noviembre 29, 2008
Adios IE...Hola GC
martes, noviembre 25, 2008
Castellano para extranjeros
Si un gramático foráneo estudiara el castellano basándose exclusivamente en sus hablantes de la calle, sus conclusiones serían las siguientes:
En el idioma español no existe el modo superlativo regular, sino que se construye con locuciones que expresan el grado máximo del calificativo:
- Bueno, muy bueno, de puta madre.
- Rápido, muy rápido, cagando leches.
- Valiente, muy valiente, con dos cojones.
- Lejos, muy lejos, a tomar por culo.
De Almudena (enchufa2)
domingo, octubre 26, 2008
No olvidar cambiar la hora...
Instrucciones para dar cuerda al reloj
Allá al fondo está la muerte, pero no tenga miedo. Sujete el reloj con una mano, tome con dos dedos la llave de la cuerda, remóntela suavemente. Ahora se abre otro plazo, los árboles despliegan sus hojas, las barcas corren regatas, el tiempo como un abanico se va llenando de sí mismo y de él brotan el aire, las brisas de la tierra, la sombra de una mujer, el perfume del pan.
¿Qué más quiere, qué más quiere? Átelo pronto a su muñeca, déjelo latir en libertad, imítelo anhelante. El miedo herrumbra las áncoras, cada cosa que pudo alcanzarse y fue olvidada va corroyendo las venas del reloj, gangrenando la fría sangre de sus rubíes. Y allá en el fondo está la muerte si no corremos y llegamos antes y comprendemos que ya no importa.
(imagen Flickr)