Mostrando las entradas con la etiqueta diosesateísmo. Mostrar todas las entradas
Mostrando las entradas con la etiqueta diosesateísmo. Mostrar todas las entradas

jueves, abril 21, 2011

Carta de un ateo a Zapatero

Señor presidente de un país que se define como aconfesional (ja, ja). Ya que la calle es de todo dios, salvo de los ateos, recurro a esta carta para reivindicar públicamente mis derechos. Su delegada del Gobierno en Madrid ha decidido prohibir la manifestación atea convocada para hoy (“jueves santo”, según el calendario laboral “aconfesional”). Entre las melindrosas razones esgrimidas por su Gobierno para cercenar este derecho constitucional destacan “la necesaria protección de la imagen turística de Madrid” o que “la manifestación discurre por una zona donde se encuentran múltiples parroquias”. Con estos dos argumentos en la mano, parece que la única manera de poder manifestarse contra los privilegios católicos pasa por escoger un lugar de nulo interés turístico y sin iglesias cerca: tal vez la urbanización del Pocero en Seseña, que si se hace por el campo alguien diría que es una romería y volverían a acusar a los convocantes de “genocidio” o de “blasfemia”.

Señor Rodríguez Zapatero, ¿por qué nuestra democracia no hace valer la letra firmada con la teocracia vaticana? Le recuerdo el punto 5 del artículo 2 del acuerdo económico del preconstitucional Concordato: “La Iglesia católica declara su propósito de lograr por sí misma los recursos suficientes para la atención de sus necesidades”. Han pasado 32 años desde que la Iglesia prometió autofinanciarse, y el Estado aún entrega a los obispos cada año más de 6.000 millones de euros del dinero de todos. Apenas un 5% de este enorme presupuesto sale de la “encuesta” del IRPF, una casilla que sólo marca un tercio de los contribuyentes españoles. Señor presidente, ¿a qué espera para anular un Concordato que sólo cumple España y no Roma?

Ignacio Escolar

domingo, marzo 20, 2011

Definitivo!!!


Mañana mismo empiezo las gestiones pa ver en qué iglesia puedo encajar mejor, porque hoy he visto claramente que Dios existe. Tenía la prueba delante de mis narices y no la veía.






miércoles, enero 05, 2011

La fe se cuela en el templo de la ciencia



Confesiones en varios idiomas, misas a diario, celebración de bautizos, bodas y funerales. Estos son algunos de los servicios que se ofrecen... en la Universidad de Sevilla. Lo hace mediante el Servicio de Asistencia Religiosa (Sarus), cuyo director es el capellán universitario. Como en la Hispalense, y según ha podido constatar Público, al menos 21 universidades públicas ofrecen, de manera permanente o puntual, servicios religiosos. Pero sólo católicos. 26 universidades, algo más de la mitad de las consultadas por este diario, mantienen la estricta separación entre fe y conocimiento.

(leer artículo entero)

sábado, enero 01, 2011

Feriado Inmaculado


Para estrenar el año, un poco de humor didáctico.


Como aún hay gente que no entiende bien porqué es feriado el 8 de diciembre voy a hacer un breve resumen.

La historia empieza hace 6000 años cuando el Señor Nuestro Dios (en adelante simplemente Dios) decide, luego de infinitos años de convivir con la nada, crear un universo. Si bien hacer el universo fue una tarea relativamente simple y breve, crear La Tierra llevó varios días porque como la íbamos a ver de cerca requería un nivel de detalle mucho más alto. Así, cuando en el sexto día tuvo todo el decorado listo, tomó un poco de barro e hizo un muñequito de ser humano al que luego, con unos pases mágicos, dio vida. En breve advirtió que su diseño inteligente tenía una dificultad ya que el muñeco necesitaba de una muñeca para crear muñequitos. A falta de más barro Dios decidió crear la muñeca faltante a partir de la costilla del muñeco.

Una vez que muñeco y muñeca (en adelante Adán y Eva respectivamente) cobraron vida, Dios les dio algunas indicaciones mínimas entre las que se encontraba la prohibición de comer el fruto de un árbol determinado. Sin embargo una serpiente con capacidad de habla los convenció de desobedecer a Dios y comieron del fruto prohibido. Dios, en su infinita misericordia, decidió castigar a la serpiente, a Adán, a Eva y a todas las generaciones futuras haciendo que en adelante cada ser concebido tenga una especie de marca en el alma llamada "Pecado Original".

Cuatro mil años después Dios entendió que ya era suficiente castigo y decidió que para perdonar a toda la humanidad era necesario tener un hijo con una mujer virgen para que luego lo asesinen. Así Nuestro Señor decide encarar la búsqueda de una mujer con las cualidades necesarias para convertirse en la madre del redentor y descubre en María la candidata perfecta.

Le encarga al Arcángel Gabriel que le comunique a María que Dios y ella iban a tener un hijo y que llevaría por nombre Jesús para cumplir con la profecía que decía que se llamaría Emmanuel. Jesús nace justo para navidad y luego de una infancia sin mayores sobresaltos, comienza a repartir milagros y a explicar el procedimiento que Dios había ideado para que cada uno pueda fácilmente liberarse del Pecado Original. Dicho procedimiento (en adelante Bautismo) se consiste en que un representante de Dios moje la cabeza del bautizado con un poco de agua mágica mientras repite unos conjuros específicos. Cabe resaltar que si bien el pecado original se transmite por herencia y se borra con el bautismo, un niño lo recibe de sus padres aun cuando estos hayan sido previamente bautizados de la misma manera que el portador de un virus puede contagiarlo sin estar enfermo.

Finalmente y luego de revelar a cuatro gatos locos el secreto de la salvación de toda la humanidad, Jesús fue ejecutado. Pero Jesús no era un hijo de Dios común y corriente, sino que también era un tercio de la Santísima Trinidad y ante su muerte los otros dos tercios (Dios Nuestro Señor y el Espíritu Santo) se tenían que repartir todo el trabajo por lo que Dios decidió resucitarlo y sentarlo a su diestra para que cumpla con su parte, no sin antes pedirle que deje las cosas más o menos organizadas en La Tierra. Así, Jesús otorga a Pedro, uno de sus apóstoles, el rango de "Papa" y le asigna la responsabilidad de liderar a su grupo de fans. A la muerte de Pedro otro fan lo sucede en el cargo de Papa y así sucesivamente extendiendo en el tiempo lo que dieron en llamar el "Magisterio de la Iglesia".

Poco más de dieciocho siglos y 253 papas después, es nombrado en ese cargo don Giovanni Maria Giambattista Pietro Pellegrino Isidoro Mastai Ferretti Sollazzi, conocido también como Pio Nono. Es él quién luego de meditar profundamente el asunto decide que no era lógico que el hijo de Dios nazca de una madre pecadora y que, por lo tanto, María no solo era virgen sino también inmaculada. De esto se infiere que Dios supo de antemano que María reuniría todos los méritos para ser la madre de Jesús y por lo tanto la preservó de la mancha del Pecado Original en el mismísimo momento en que era concebida. En el año 1854 el Papa Pio Nono dictó la bula Ineffabilis Deus en la que se define que la Virgen María había sido concebida sin mácula alguna y sin pecado de ningún tipo dando lugar a lo que hoy se conoce como la Inmaculada Concepción de María. Es importante resaltar que la elección del 8 de diciembre no tiene que ver con la fecha en la que los padres (un papi y una mami) hicieron las acciones pertinentes para concebir a María, sino simplemente con la fecha exacta de la publicación de la bula (así, sin "r") papal.

A diferencia de los feriados nacionales que recuerdan sucesos del orden civil (Declaración de la Independencia Nacional, Revolución de Mayo, etc.) cuya fiabilidad histórica no puede tomarse como absoluta, el feriado de la Inmaculada Concepción se basa en un hecho histórico innegable afirmado por un dogma cuya fiabilidad no puede ser puesta en duda ya que fue establecido por un Papa que en estas cosas es infalible según establece otro dogma infalible del mismo Papa pronunciado 15 años después pero que tiene efectos retroactivos. De esta manera, y aun cuando la misma Iglesia ya no sostiene la existencia histórica del relato de la creación, de Adán, Eva y el fruto prohibido, es una verdad incuestionable que de alguna manera algo generó el Pecado Original y que María pudo evitarlo. A pesar de esto la Iglesia sabe que en ejercicio de la pluralidad y la libertad de consciencia existen quienes ponen en duda la verdad histórica de este hecho y en honor a ellos a decidido crear un subconjunto de fieles a los que llama "herejes" y a los cuales en el transcurso de los siglos ha dado diferentes tratamientos persuasivos.

En honor a estos hechos incuestionables es que en los países civilizados decidimos declarar el 8 de diciembre como un día feriado para celebrar el Día de la Inmaculada Concepción de María .

(del inefable Ateomilitante)

lunes, octubre 19, 2009

La muerte es la inventora de Dios

"Hay quien me niega el derecho de hablar de Dios, porque no creo. Y yo digo que tengo todo el derecho del mundo. Quiero hablar de Dios porque es un problema que afecta a toda la humanidad". (Saramago)

Una "lógica impecable" caracteriza Caín, la última novela del premio Nobel, profundamente seria y llena de humor, en la que el escritor reescribe libremente la historia "mal contada" del personaje bíblico



(leer artículo entero)

sábado, octubre 17, 2009

Ágora


Fuí a ver la película sin leer ni una sola crítica. (hago lo mismo con las de Woody Allen) Para que no me influyeran las opiniones de mis particulares "guías" en estos asuntos, más que nada, porque siempre coincidimos, mis guias y yo, menos en lo que concierne a mis particulares "intocables". Los respeto. Los respeto muchísimo, pero hasta cierto punto.

Nadie, nadie en el mundo puede ser tan igual a mí como para que le guste todo lo que me gusta a mí o todo lo contrario. Así que siempre tengo muchos nervios cuando visiono por primera vez algunas de esas películas que andas esperando durante meses.

Esto va de la peli de Amenábar. La de Allen tendrá que esperar hasta el lunes...

Aquí, un paréntesis para explicar algo de mi acercamiento a Hipatia de Alejandría.
La había oido (más bien leído) mencionar en muchos sitios digamos que "feministas", aunque no llegó la mención a hacerme buscar más información de la que leía... o sea... que fué una eminencia en su tiempo y posteriormente todo se conjuró para silenciar hasta su existencia.

La única persona que realmente me la descubrió fué Petrus (demasiado largo para contar, y para los que por aquí andamos en este momento, que sepan que me refiero a JM), que se encandila con esas mujeres fuera de contexto, de tiempo, de lugar y que a él le hacen pensar hasta el punto de hacerle decir cosas como que hay una ciencia masculina y otra femenina....  tampoco lo voy a explicar demasiado, que todo esto se ha desarrollado durante años, para venir ahora yo a resumirlo en unos cuantos renglones. No me da la gana.

Bien. Que he visto la película. Que no me ha gustado la forma de tratar en ella a esa figura de mujer científica, tan excepcional en su tiempo como lo sería hoy en día (no se vayan a creer que menos, no... pa mí que tendríamos mucho que aprender de aquellos antiguos de Alejandría), que de todas las pelis de Amenábar, creo que es la que menos me ha "llegado", que la he encontrado fría, mal contada la historia, mal encontrada la actriz, mal usada la música, mal gastado tanto dinero....  qué sé yo... que se me ha quedado muy, muy, muy pequeña.

Espero que a alguien le haya gustado y me explique porqué. Lo agradeceré. De verdad que sí.

sábado, abril 04, 2009

Para ateos y creyentes (sin discriminación de clases)


Allá por el año... 2002 un tal Petrus escribió lo siguiente a una forista creyente en un foro ateo. La chica hacía lo que podía para intentar hacernos ver que Dios existe porque ella lo sentía así muy dentro de ella (que dicho sea de paso, es lo único que pueden decir todos los creyentes).

El azul del texto es añadido mío, que por aquel entonces aún no tenía ese color (luego lo fué perdiendo, pero esa es otra historia)



Para ateos y creyentes (sin discriminación de clases)
 
Las razones por las que uno es ateo me temo que no sean tan claras como uno quisiera.
 
Me pongo como testigo de un proceso (el mío) y lo doy a conocer.
 
Nací en el seno de una familia nazional-católica española y educado en la fe en Dios, al punto de querer ser cura en una identificación infantil masiva al ideal de santidad.
 
Creo que el punto clave fue la crisis ocurrida en torno al poder de la oración; la caída de las creencias en seres míticos (los Reyes Magos, el Niño Jesús, la Virgen, etc.); la sensación de que todo lo que me explicaban no coincidía con lo que yo percibía del mundo y la percepción de la realidad de un modo más clara a medida que progresaba cursos en la escuela; el advenimiento y progresiva instauración del deseo sexual, fueron los hitos que yo creo que marcaron mi transformación de niño a adolescente y después adulto.
 
A partir de la perdida de la fe (ya digo, un proceso progresivo y cada vez más intenso), fue necesario encontrar explicaciones que rellenaran el hueco que quedó al dejar de creer en Dios. Eso configuró una mente paulatinamente más racional, y si, en cierto modo solipsista como lo dice Zeus.
 
*          *          *
 
Respondiendo a Marilú por una vez en serio y sin que sirva demasiado de precedente (por una vez no te diré una burrada), te diré Marilú que mis bases más básicas para ser ateo, y si por bases he de entender las que se encuentran en el fundamento de mi ateísmo, son la pérdida paulatina de la fe en Dios, como resultado de un proceso que llamaré provisionalmente "maduración personal", coincidiendo en el tiempo con la maduración sexual y la sustitución progresiva de la fe en Dios y en la verdad revelada de la religión, por la fe en la verdad de la razón.
 
Puesto que la necesidad de explicaciones para las cosas del mundo (causa, origen, final, etc.) me aguijoneaba, y la fe en Dios y el discurso de la religión eran increíbles, empecé a creer que el discurso de la ciencia y de la razón aportaban más verdad sobre el humano y el mundo que el discurso de la religión.
 
No creo que la verdad revelada sea una verdad material; me parece un cuento. La verdad de la razón me deja humillado ante la ignorancia de lo más esencial, pero puedo asumir esa cuota de malestar inherente a saber que aquello que me dejaría satisfecho no lo podré obtener jamás, ni aún muriendo (contrariamente al creyente que tiene la esperanza de poder ver realizado su deseo al morir)
 
*          *          *
 
Yo no amo demasiado a la vida. No le tengo demasiado apego a algo que no me gusta (sufrir y ver sufrir cada día sin ton ni son) y mis razones no son tan optimistas como otras. Más bien aguanto este tormento de la vida como puedo y tampoco tengo demasiadas razones par seguir vivo. También es cierto que, hoy por hoy y aunque la vida se me represente "un valle de lágrimas", no me resulta todavía tan insoportable como a otros.
 
Cuando alguien me descubre sus intenciones de suicidarse y me mira con el temor de mi respuesta impreso en sus ojos, no tengo demasiadas razones que darles para que no lo haga. Mucha gente se suicida con razón.
 
No. Entre mis razones no se encuentra precisamente el amor incondicional a la vida, pero no sé por qué sigo vivo ni por qué, a pesar de los pesares, eso sigue sin contar conmigo.
 
Ya digo: no soy tan optimista como otros y moriré sin saber por qué he vivido. Si el balance de esa vida es bueno para mi y para otros, mejor; incluso es probable que en ese momento sienta alguna sensación de satisfacción. He aceptado morir sin más esperanza que cerrar los ojos y desaparecer para siempre, quedando de mí, a lo sumo, poco más que un recuerdo vago en la memoria de mis nietos y que se extingirá al poco, como lo más duradero de mi existencia.
 
Por lo demás, el amar, el odiar, el gozar y el sufrir forman parte de cualquier vida, de modo que no le encuentro demasiado mérito a lo que es común. Pero incluso ahí tendría un sentimiento de vergüenza cuando sé que hay otros que no tienen tanta suerte. Ese solipsismo me enseña, además, que hay otros como yo (semejantes) que pueden y de hecho tienen, menos suerte que yo. Mi solipsismo no es de estado, sino de partida y plantearme una vida gozosa (la mía o la de cualquier otro) no deja de ser una ironía, lo mire por donde lo mire.
 
Con respecto al bien, estoy de acuerdo en que hago el bien porque es asunto mío y no es asunto de otro (mucho menos de ningún dios); que hago el bien a otros porque me satisface. Pero no sé muy, muy, muy bien por qué obtengo satisfacción en eso, cuando puede que muy cerca de mí hay quienes obtienen satisfacción por lo contrario, es decir, haciendo el mal y causando daño a otros. Incluso si me escucho sin demasiados prejuicios sobre mi mismo (diciéndome lo majo, bueno y honesto que soy), me doy cuenta de que, a veces, yo también disfruto haciendo el mal, de modo que me asombro de mi propia paradoja: mi bien es causar el mal a otros (o por causa del mal de otros), en algunas circunstancias.
 
*          *          *
 
No. Mis razones no son en absoluto ni tan claras ni tan optimistas como las de otros. Y razones positivas creo haberte dado también. En resumidas cuentas: mi ateismo no me deja demasiado satisfecho con la vida, pero la razón es lo mejor que tengo y la cuido.
 
Desgraciadamente, mi proceso es irreversible tal como lo veo ahora, de modo que es muy difícil que vuelva a creer en dioses. Así que puede haber un ateísmo que no sea necesariamente optimista ni ame la vida. Ese ateísmo es el mío y no puede ser compartido por nadie. Es el mío, insisto. Que nadie se identifique con él, porque no es posible. Y si existen otras formas de ateísmo que despiertan entusiasmos y adherencias, deberán entenderse como otra forma de alienación en un discurso de otro, en el que uno cree acomodarse como si fuera propio.
 
En tanto ateo, no necesito justifiarme ni comprender mi existencia de modo optimista o alegre. Necesariamente no. Tampoco me gusta ser ateo. Ni siquiera agnóstico. No me gusta eso. Quisiera tener certezas y verdades absolutas. Quisiera ser feliz de alguna manera y, con suerte, solo lo soy a ratos.
 
Así que te digo, amada Marilú, que ser ateo no es ninguna bicoca pero, con todo y eso, para mi es mejor que ser creyente. Al menos, como ateo puedo revisar de arriba abajo mis creencias y ponerlas contínuamente en crisis sin que por ello vea amenazado mi equilibrio mental.
 
Quizás tu suerte y tus circunstancias te han llevado a ser creyente. Apechuga con eso lo mejor que puedas, créeme. Procura ser feliz con eso que te ha tocado vivir. Si estás mejor siendo creyente, pues sigue con ello, amiga. Que nadie te imponga su modo de pensar, sea ateo o creyente, porque se trata de tu vida y de tu bien, y no el de ningún otro.
 
Y si vienes por aquí a dar la lata, yo, por mi parte, te doy la bienvenida. A mi me diviertes. Tu ingenuidad me estimula a decir burradas y eso me parece bien para mi. Pero ya ves que no solo burradas. También soy capaz de decirte cosas serias. Haz con ellas lo que quieras.
 
Petrus